La Asociación Médica Mundial insta a Nicaragua a restablecer su asociación médica nacional y a dejar de silenciar a los médicos


La Asociación Médica Mundial (AMM) ha condenado la injerencia del gobierno de Nicaragua en el trabajo de los médicos del país. Su Asamblea General en Rotterdam adoptó una Resolución revisada sobre la represión de los médicos nicaragüenses, que estipula que la crisis amenaza tanto a los médicos como a las personas a quienes tratan.

Informes nacionales e internacionales citados en la resolución dicen que más de 400 médicos han sido despedidos u obligados a renunciar en Nicaragua desde 2018. Más de 200 han sido forzados a exiliarse. Los informes también describen obstáculos a la formación médica, limitaciones al libre ejercicio de la medicina y una escasez crítica de personal de la salud. La AMM advierte que estas acciones han puesto en riesgo la vida tanto de los pacientes como del personal sanitario.

La resolución afirma que la independencia profesional, la autonomía clínica, la libertad de expresión científica y el deber ético de los médicos de defender la salud de sus pacientes son principios fundamentales de la medicina que no se pueden quitar. Condena cualquier interferencia del gobierno en la libertad de ejercer y de expresarse de los médicos, y manifiesta solidaridad con los médicos nicaragüenses afectados por la situación.

La AMM insta al gobierno de Nicaragua y a los parlamentarios a proteger a todos los profesionales de la salud y restablecer la Asociación Médica de Nicaragua, para que la profesión tenga una voz independiente que defienda la práctica ética y altos estándares de atención. Pide a las autoridades que garanticen el derecho de los médicos a ejercer sin discriminación, intimidación o interferencias indebidas, y a compartir información precisa sobre la situación sanitaria del país. También les pide que revisen y deroguen las leyes utilizadas para silenciar, intimidar o criminalizar a los profesionales de la salud que actúan de acuerdo con su deber ético, incluida la Ley de Delitos Cibernéticos, que se utiliza para restringir la libertad de expresión científica o profesional.

El Dr. Jung Yul Park, Presidente de la AMM, expresó: «Cuando los médicos son despedidos, exiliados o amenazados simplemente por hacer su trabajo, los pacientes pagan el precio. Los médicos nicaragüenses deben tener la libertad de atender a sus pacientes y decir la verdad sobre la salud de su país. La comunidad médica mundial los apoya«.