La AMM lleva la voz de los médicos a las negociaciones climáticas de la COP31
La Asociación Médica Mundial (AMM) enviará una delegación a la 31ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31) en Antalya, Turquía (del 9 al 20 de noviembre), con el fin de seguir las negociaciones y abogar por medidas más contundentes para proteger la salud frente a los crecientes impactos del cambio climático.
En representación de los médicos de todo el mundo, la AMM colaborará con responsables políticos, asociados y la sociedad civil para subrayar que el cambio climático no es solo un desafío medioambiental, sino una de las mayores amenazas para la salud humana. La organización instará a integrar la salud en las políticas climáticas y en los compromisos nacionales, a reconocer los derechos y conocimientos específicos de los pueblos indígenas en las políticas sobre clima y salud, y a promover sistemas sanitarios resilientes, sostenibles y equitativos. La labor de incidencia de la AMM se fundamenta en su Declaración de Delhi sobre Salud y Cambio Climático, revisada durante la 77ª Asamblea General de la AMM, celebrada en Róterdam en octubre de 2026.
El Dr. Jung Yul Park, presidente de la Asociación Médica Mundial, afirmó: «El cambio climático ya no es una amenaza lejana que solo afectará a las generaciones futuras. Es una emergencia sanitaria que repercute en los pacientes hoy mismo, en todas las regiones del mundo. En la COP31, los médicos hablarán con una sola voz: proteger el clima es proteger la salud, y toda decisión climática debe evaluarse en función de su impacto en la salud y la vida de las personas».
Basándose en las pruebas más recientes presentadas en el informe Lancet Countdown sobre salud y cambio climático, la Asociación Médica Mundial insta a los gobiernos a reconocer las graves consecuencias del cambio climático para la salud y a promover una eliminación rápida y equitativa de los combustibles fósiles, con una transición justa para los trabajadores y las comunidades afectadas. Asimismo, les exhorta a reforzar la adaptación y la preparación, proteger a las poblaciones más vulnerables y proporcionar financiamiento climático que incluya un apoyo específico para lograr sistemas de salud resilientes. La salud no puede seguir siendo una cuestión secundaria, debe estar plenamente integrada en las negociaciones climáticas mundiales y en su implementación.
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