Declaración de la AMM sobre los Accidentes de Tránsito
Adoptada por la 42ª Asamblea Médica Mundial, Rancho Mirage, California, EE.UU., octubre de 1990
y revisada por la 57a Asamblea General de la AMM, Pilanesberg, Sudáfrica, octubre de 2006,
por la 67ª Asamblea General de la AMM, Taipei, Taiwán, octubre de 2016
y por la 77ª Asamblea General de la AMM, Róterdam, Países Bajos, octubre de 2026
Introducción
Los accidents de tránsito son un problema de salud pública con importantes consecuencias humanas sociales y económicas.
Según el último informe sobre seguridad vial publicado por la Organización Mundial de la Salud en diciembre de 2023, los accidentes de tránsito siguen siendo una causa importante de morbilidad y mortalidad. A pesar de un ligero descenso de las muertes registradas en 2010, todavía había 1,19 millones de muertes al año estimadas en 2021, mientras que entre 20 y 50 millones de personas sufren lesiones, muchas producen discapacidad. Los usuarios de vehículos motorizados de dos y tres ruedas representan el 30% de las muertes, seguidos por los ocupantes de vehículos de cuatro ruedas (25%), los peatones (21%) y los ciclistas (5%). El 19% restante de las muertes corresponde a ocupantes de vehículos que transportan a más de 10 personas, vehículos de carga pesada, otros usuarios y usuarios de tipo desconocido.
Casi el 92% de las muertes se producen en países de ingresos bajos y medios, a pesar de que solo representan alrededor del 60% del parque automotriz mundial. Los jóvenes de 5 a 29 años corren un riesgo especial, ya que los accidentes de tránsito son la principal causa de muerte a nivel mundial en este grupo de edad.
Más allá de los costos humanos y sociales que soportan las víctimas y sus familias, las lesiones por accidentes de tránsito también representan una carga económica considerable. Se estima que los costos directos e indirectos de los traumatismos por accidentes de tránsito en la mayoría de los países representan alrededor del 3% del producto interno bruto (PIB), y una proporción significativa está cubierta por los sistemas de salud.
Existen numerosos factores de riesgo de lesiones por accidentes de tránsito, pero algunos siguen siendo especialmente significativos. El exceso de velocidad o la velocidad inadecuada son el principal factor. Conducir bajo los efectos de sustancias psicoactivas (alcohol, drogas o medicamentos, en particular psicofármacos) es otro factor importante. El uso del teléfono móvil al volante, que es una fuente de distracción, y la fatiga son también peligros que deben tenerse en cuenta.
La creciente popularidad de los dispositivos de micromovilidad, como las patinetas eléctricas, aumenta la exposición de los usuarios a lesiones por accidentes de tránsito debido a su velocidad, la falta de estructuras protectoras en los vehículos y el uso limitado de equipos de protección.
Si bien la introducción de vehículos autónomos puede tener el potencial de reducir las lesiones por accidentes de tránsito, también presenta nuevos riesgos, incluidas vulnerabilidades de ciberseguridad y dificultades para interactuar de forma segura con peatones, ciclistas y vehículos conducidos por humanos.
La infraestructura vial también juega un papel clave: el mal estado, la falta de mantenimiento o un diseño inadecuado, en particular cuando se descuida a los usuarios más vulnerables, como los peatones y los vehículos de dos ruedas, aumentan la probabilidad de accidentes graves.
A estos riesgos se suma la falta de uso de equipos de seguridad como cinturones de seguridad, sistemas de retención infantil y cascos, lo que aumenta considerablemente la gravedad de las lesiones o sus consecuencias en caso de accidente.
Los fallos técnicos del vehículo, como también el incumplimiento o la ausencia de elementos básicos de seguridad también contribuyen al riesgo vial.
En caso de un accidente de tránsito, la rapidez y la calidad de la atención médica son esenciales tanto para limitar las complicaciones inmediatas como las repercusiones a largo plazo, especialmente las funcionales, y para promover una rehabilitación completa.
Las desigualdades en el acceso a los servicios de emergencia y la atención postraumática siguen siendo un factor clave en las muertes evitables, lo que aumenta aún más los efectos de las deficiencias iniciales.
Por tanto, la acción contra los accidents de tránsito requiere un enfoque integral basado en la responsabilidad compartida, la coordinación intersectorial y la atención constante a las vulnerabilidades individuales y colectivas.
RECOMENDACIONES
- Teniendo en cuenta estas consideraciones, una política de prevención rigurosa debe basarse en un enfoque sistémico que tenga en cuenta los factores humanos, técnicos y ambientales.
La AMM recomienda que los gobiernos nacionales y locales:
- Implementar las recomendaciones del Informe sobre la situación mundial de la seguridad vial de la OMS de diciembre de 2023 y del Plan Mundial para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021-2030, que propone un enfoque integrado basado en: la seguridad vial y vehicular, el fortalecimiento de la legislación, el acceso rápido a la atención de emergencia y el desarrollo de la movilidad activa y sostenible como caminar, la bicicleta y el transporte público.
- Dotar de recursos suficientes para hacer cumplir la legislación vigente.
- Promover la evaluación médica personalizada apropiada de la capacidad de conducción, en particular en casos de enfermedades crónicas, neurológicas, cardiacas, psiquiátricas o metabólicas demostradas que pueden afectar el estado de alerta, los reflejos, la coordinación o la percepción. En caso necesario, estas evaluaciones podrían conllevar una modificación de la licencia de conducir, por ejemplo, restringiendo la conducción nocturna a determinadas personas con discapacidad visual.
- Exigir una evaluación médica a todo conductor involucrado en un accidente relacionado con el consumo de sustancias psicoactivas antes de que se le permita volver a conducir. Esta evaluación debe confirmar que se está siguiendo el tratamiento adecuado y que la enfermedad se está gestionando eficazmente, como requisito previo para la restitución del permiso de conducir.
- Establecer y hacer cumplir marcos regulatorios y sistemas de monitoreo para vehículos autónomos, y apoyar la evaluación continua de su desempeño y riesgos.
- Invertir significativamente para mejorar la accesibilidad y eficiencia de los servicios y atención de emergencia, así como de los servicios de rehabilitación, sin descuidar las zonas con escasez de servicios médicos y fortalecer la capacitación en primeros auxilios para testigos presenciales. Esto requiere un acceso equitativo a los servicios de emergencia, la atención médica de urgencia, la rehabilitación y el apoyo psicológico para las víctimas y sus familias.
- Concienciar periódicamente sobre la necesidad de que todos se mantengan al día con los cambios en las normas de circulación.
- Reforzar las leyes sobre conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas y su cumplimiento.
- Destinar más recursos a la investigación sobre lesiones relacionadas con vehículos y su prevención.
- Recopilar y analizar datos médicos relacionados con traumatismos por accidentes de tránsito.
- Atender las necesidades de los conductores jóvenes y noveles, así como de los conductores de mayor edad, y regular su situación mediante enfoques multisectoriales.
- Hacer obligatorio el uso de equipos de seguridad vehicular adecuados.
- Mejorar las normas y regulaciones de seguridad vehicular.
- Exigir a los fabricantes de vehículos que desarrollen sistemas de protección pasiva eficaces contra colisiones para los ocupantes de los vehículos y dispositivos para reducir las lesiones en accidentes de tránsito. Antes de su adopción, la industria, en colaboración con el gobierno, deberá demostrar mediante estudios de campo que dichos sistemas y dispositivos son eficaces, seguros y aceptables para los conductores.
- Mejorar la seguridad general de la infraestructura vial, incluso mediante la revisión de las normas para la construcción y el mantenimiento de carreteras y autopistas.
- Supervisar los patrones locales de accidentes para regular la velocidad del tránsito y tomar medidas correctivas de acuerdo con el entorno y los patrones locales de accidentes.
La AMM llama a sus miembros constituyentes y a los médicos a:
- Instar a la integración plena la seguridad vial en las consideraciones de salud pública.
- Trabajar con sus gobiernos para ayudar a traducir los datos científicos en políticas públicas concretas y participar activamente en la elaboración de políticas de prevención, incluida la promoción de la educación médica, la mejora de las prácticas de atención médica y la concienciación pública.
- Fomentar el uso responsable de los diferentes modos de transporte destacando los beneficios de los modos de transporte activos, en particular caminar y andar en bicicleta en zonas adecuadas y seguras.
- Apoyar la investigación sobre las interacciones entre la salud, la medicación y la capacidad para conducir.
- Destacar el papel de los médicos de proporcionar a los pacientes información sobre la capacidad para conducir y el impacto en la capacidad para conducir de la salud general, las condiciones médicas, los tratamientos y las conductas de riesgo, en estricto cumplimiento de la confidencialidad médica.
- Informar y orientar a los pacientes cuya salud se reconoce como incompatible con la conducción, ya sea que esto requiera una suspensión temporal o un cese permanente de la conducción.
