Declaración de la AMM sobre la Desinversión de los Combustibles Fósiles


Adoptada por la 67ª Asamblea General de la AMM, Taipei, Taiwán, octubre 2016 y
revisada por la 77.ª Asamblea General de la AMM,
Róterdam, Países Bajos, octubre de 2026

  

INTRODUCCION

La protección de la salud y el bienestar de las generaciones actuales y futuras requiere una eliminación gradual, total, rápida y equitativa de los combustibles fósiles a nivel mundial para limitar el calentamiento global y sus efectos sobre la salud.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas señala que el aumento de los niveles de actividad mundial en la industria, el suministro de energía, el transporte, la agricultura y la construcción, que dependen de un mayor uso de combustibles fósiles, sigue siendo el principal impulsor del aumento de las emisiones de dióxido de carbono.

Como se reconoce en la Declaración de la AMM sobre Salud y Cambio Climático, las consecuencias del cambio climático, como el aumento de las temperaturas, la contaminación atmosférica y los fenómenos meteorológicos extremos, afectan negativamente la salud a nivel mundial. Los grupos vulnerables, incluidos los niños, embarazadas, adultos mayores, gente con condiciones pre existentes y personas con desventajas sociales son los que corren mayor riesgo.

Las recientes décadas es un período de calentamiento global sin precedentes. La tendencia sostenida de temperaturas récord sucesivas se ha asociado con un aumento de casi el 70% en la mortalidad relacionada con el calor entre las personas mayores de 65 años en las últimas dos décadas.

Como se reconoce en la Declaración de la AMM sobre la Prevención y la Reducción de la Contaminación Atmosférica para Mejorar la Calidad del Aire, la contaminación atmosférica se ha relacionado con más de 8 millones de muertes prematuras, lo que representa el 12 % de todas las muertes a nivel mundial en 2021. Los productos de la combustión de combustibles fósiles, el dióxido de azufre y las partículas en suspensión, son los principales componentes de la contaminación atmosférica a nivel mundial.

Los impactos directos e indirectos de la combustión de combustibles fósiles sobre la salud sobrecargan los sistemas de salud pública y aumentan los costos de atención médica, a la vez que reducen la productividad laboral debido a enfermedades y muertes prematuras. Estos impactos no se distribuyen equitativamente. Si bien todas las poblaciones se ven afectadas en mayor o menor medida, las personas social y económicamente marginadas enfrentarán los mayores riesgos y tendrán menor capacidad de adaptación, lo que agravará las disparidades en salud.

El cambio climático es la mayor amenaza para la salud humana del siglo 21, y el acuerdo de París COP21 sobre el Clima insta a los gobiernos “a que, al adoptar medidas sobre el cambio climático”, “respeten, promuevan y consideren sus respectivas obligaciones en materia de derechos humanos (y) el derecho a la salud”.

Dados los claros y crecientes daños a la salud del cambio climático, los profesionales de la salud tienen la responsabilidad de mitigar y adaptarse a estos riesgos, lo que incluye garantizar que las organizaciones de salud no amplifiquen la producción y el consumo de combustibles fósiles que siguen impulsando el cambio climático, incluso mediante inversiones.

En consonancia con los principios de no maleficencia, equidad intergeneracional y el derecho a la salud, la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles debe considerarse una obligación ética de la comunidad sanitaria mundial.

 

RECOMENDACIONES

La AMM recomienda que sus miembros constituyentes y las organizaciones de salud:

  1. Declaren el cambio climático como emergencia de salud pública y sigan educando a los médicos y otros profesionales de la salud, estudiantes, científicos, organizaciones de la sociedad civil, empresas y gobiernos sobre los beneficios para la salud de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y promover la incorporación de evaluaciones del impacto en la salud en las políticas.
  2. Insten a los gobiernos a adoptar una eliminación gradual, transparente y con plazos definidos de los combustibles fósiles, en consonancia con la limitación del calentamiento global a 1,5 °C de manera justa y equitativa, incluida una transición justa que proteja a los trabajadores y las comunidades y fomenten la expansión de fuentes de combustible sostenibles y renovables de acuerdo con las normas y reglamentaciones ambientales.
  3. Apoyen los esfuerzos y ofrezcan incentivos a los médicos y otras asociaciones de profesionales de la salud para que procedan a la desinversión en empresas que generan la mayor parte de sus ingresos a partir de la exploración, producción, transporte o venta de combustibles fósiles.
  4. Integren consideraciones climáticas en la selección y retención de gestores de activos externos. Esto debe incluir una evaluación de las políticas y prácticas de votación relacionadas con el clima, sus actividades y resultados de participación corporativa, y su labor de promoción de políticas.
  5. Fomenten el uso de energías renovables sostenibles y desalentar el uso de combustibles fósiles en hospitales y sistemas de salud.

 

Declaración
Beneficios salud/económicos, Cambio climático, Carbón, Combustibles fósiles, Contaminación del aire

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