Adoptada por la 76ª Asamblea General de la AMM, Oporto, Portugal, octubre de 2025

 

INTRODUCCION

La Asociación Médica Mundial reconoce a la obesidad como una enfermedad crónica generalizada prolongada y de preocupación global. La AMM señala que la obesidad va en aumento en todos los grupos de edad. Además, el aumento en los niños, incluidos los adolescentes, es de particular preocupación, ya que el inicio más temprano conduce a un empeoramiento de la carga de enfermedades crónicas a lo largo de la vida. La obesidad puede afectar tanto a la salud mental como física y puede provocar discriminación, estigma y acoso.

La obesidad es un problema de salud importante que afecta a todos los países y a todos los grupos sociales y económicos. Ejerce mucha presión sobre los recursos de salud. No es un problema estético, es un problema médico que aumenta el riesgo de tener muchas otras enfermedades y complicaciones de salud y debido a su alcance y sus consecuencias es un problema de salud pública de la más alta prioridad.

Las causas de la obesidad son complicadas y están relacionadas con la sociedad y la economía, incluido el ambiente proclive a la obesidad. Las causas de la obesidad pueden ser multifacéticas, que tienen diversos factores como las influencias medioambientales en la actividad física, condiciones biológicas y médicas, factores psicológicos, aspectos maternales y de desarrollo, hábitos alimentarios, y elementos sociales y económicos.

La AMM reconoce que los determinantes sociales de la salud contribuyen en gran medida a la obesidad. Estos determinantes explican de manera parcial las disparidades observadas en los grupos de minorías éticas y raciales.

Los médicos pueden desempeñar un papel decisivo tanto en la prevención como en el tratamiento de la obesidad. Sin embargo, su potencial puede ser obstaculizado por una educación insuficiente en relación con la obesidad o prejuicios tanto conscientes como subconscientes hacia los pacientes con obesidad. Posteriormente, esto puede afectar la calidad de atención ofrecida a los pacientes con obesidad.

La AMM enfatiza la necesidad de estimular y apoyar la acción multisectorial sobre la obesidad a nivel de país en todo el mundo.

La prescripción de medicamentos para el tratamiento de la obesidad debe estar basada en un diagnóstico médico con criterios estrictamente científicos.

La AMM recuerda sus políticas sobre el Consumo de bebidas azucaradas y de azúcares libres, la Carga global de enfermedades crónicas no transmisibles y la Atención primaria de salud. Estas políticas proporcionan un contexto y una orientación importantes para abordar la epidemia de obesidad.

 

RECOMENDACIONES 

  1. La AMM recomienda a todas las asociaciones médicas que exijan políticas que reduzcan la incidencia de la obesidad, incluyendo:
  • Incluir información sobre dietas saludables en los programas escolares;
  • Facilitar el acceso a la actividad física y el deporte para todos los sectores de la población;
  • Utilizar activamente las regulaciones de protección al consumidor para restringir la comercialización y aumentar los precios de productos poco saludables.
  1. La AMM insta a todas las asociaciones médicas a abogar por el reconocimiento de la obesidad como una enfermedad crónica que requiera atención médica y apoyo apropiado y la integración de la prevención, el manejo y el tratamiento de la obesidad en los servicios nacionales de salud. Todas las partes interesadas deben trabajar juntas para abordar este problema de salud mundial.
  2. La AMM pide integrar la prevención, el manejo y el tratamiento de la obesidad en la Cobertura Universal de Salud como un ‘servicio de salud esencial’. Esto incluye el acceso a terapias y tratamientos para la obesidad basadas en evidencia, garantizando que estos servicios estén universalmente disponibles, sean accesibles, asequibles y sostenibles.
  3. La AMM insta a los médicos a utilizar sus roles de liderazgo para presionar para que la reducción de la obesidad sea una prioridad para las autoridades sanitarias nacionales y abogar por políticas adecuadas para diferentes culturas y edades, que involucra a los médicos y otras partes interesadas clave.
  4. La AMM reconoce que existen varias opciones de tratamiento para los pacientes con obesidad. Estos van desde cambios de estilo de vida y comportamiento hasta farmacoterapia, dispositivos médicos y cirugía metabólica y bariátrica.
  5. La prevención primaria es un objetivo crucial para los médicos al abordar la obesidad, pero actualmente están disponibles solo los limitados métodos eficaces para lograrla. Si bien se puede prevenir y evitar la progresión y las complicaciones asociadas con la obesidad, es necesario crear y apoyar estrategias adicionales eficaces para reducir su incidencia. Debemos promover la información y educación sanitaria basada en sólidos criterios científicos que informen, ayuden y apoyen a la población en la prevención y el manejo de esta enfermedad.
  6. Los médicos necesitan una educación exhaustiva sobre la obesidad para comprender plenamente la enfermedad. Esto les permitirá tratarlo de manera efectiva, minimizar los prejuicios y el estigma, abogar por políticas relevantes y liderar equipos de tratamiento de manera eficiente.
  7. Los médicos que atienden a pacientes pediátricos deben comprender los detalles específicos asociados con la obesidad infantil y adolescente, especialmente la necesidad de una prevención e intervención temprana. Deben poder identificar tipos raros de obesidad, ya que no hacerlo puede tener consecuencias perjudiciales para la salud.
  8. La AMM recomienda un enfoque multisectorial, basado en los principios de la atención primaria de salud, para prevenir, tratar y gestionar la obesidad. Este enfoque involucra varios sectores, incluidos la salud, la educación y los servicios sociales, y los médicos desempeñan un papel crucial en este enfoque multisectorial.
  9. La AMM insta a sus miembros constituyentes y médicos a abogar por una dieta sana, promover ejercicio físico regular y combatir la información falsa sobre las dietas y la alimentación, difundida especialmente en las redes sociales.
  10. La AMM pide acciones firmes contra los autoproclamados terapeutas y las terapias no probadas.

 

 Adoptada por la 70ª Asamblea General de la AMM, Tiflis, Georgia, Octubre 2019

 

INTRODUCCION

Las enfermedades no transmisibles (ENTs) son las causas principales de muerte en el mundo. Cada año 40 millones de personas mueren por ENT[1]. Las causas más comunes de estas enfermedades son una dieta mal equilibrada e inactividad física. Un alto nivel de consumo de azúcares libres ha sido asociado con las ENTs por su relación con la obesidad y una mala calidad de alimentación.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo de azúcares libres que el fabricante, el cocinero o el consumidor agrega a los alimentos y bebidas, tiene como resultado un aporte de energía excesivo que a su vez puede llevar a cambios paralelos en el peso corporal.

La OMS define los azúcares libres como “toda azúcar agregada durante la fabricación y preparación de alimentos y también el azúcar presente en la miel, jarabes, jugos de fruta y concentrados de fruta”.

El azúcar esta disponible de manera generalizada y su consumo mundial a aumentado en cerca de 130 a 178 millones de toneladas en la última década4.

El exceso del consumo de azúcares libres, en particular en forma de bebidas azucaradas, amenaza la calidad de los nutrientes de la dieta al contribuir a la densidad energética general, pero sin agregar nutrientes específicos. Esto puede producir un aumento de peso no saludable e incrementa el riesgo de enfermedad dental, obesidad y ENTs. Las bebidas azucaradas se definen como todo tipo de bebidas que contienen azúcares libres (monosacáridos y disacáridos), incluidas las gaseosas, jugos de frutas o verduras y concentrados líquidos y en polvo, agua con sabor, bebidas energéticas y para deportistas, té y café listos para consumo y leche con sabor.

La Organización Mundial de la Salud recomienda disminuir el consumo de azúcar a un nivel que incluya 5% del aporte energético total (que corresponde a cerca de 6 cucharaditas diarias) y no exceder 10% del aporte de energía total[2].

La elasticidad de los precios de las bebidas azucaradas, según un metaanálisis publicado en EE.UU. es de -1,21, lo que significa que para cada 10% de aumento de precio de las bebidas azucaradas hay una disminución de 12.1% en el consumo. Un ejemplo de elasticidad de los precios que ha tenido buenos resultados es el de México, donde el consumo de bebidas azucaradas disminuyó después de aplicar un impuesto al azúcar.

Los datos y la experiencia de todo el mundo demuestran que un impuesto sobre el azúcar funciona mejor como parte de un conjunto integral de intervenciones para tratar la obesidad y las enfermedades crónicas relacionadas. Tales intervenciones incluyen regulaciones de publicidad de alimentos, etiquetado de alimentos, campañas educativas y subsidios para alimentos saludables.

RECOMENDACIONES

1. La Asociación Médica Mundial (AMM) y sus miembros constituyentes:

  • Piden a los gobiernos nacionales disminuir la asequibilidad de bebidas sin azúcar y azucaradas por medio de un impuesto al azúcar. Los ingresos fiscales recaudados deben utilizarse para la promoción de la salud y los programas preventivos de salud pública destinados a reducir la obesidad y las ENTs en sus países.
  • Instan a los fabricantes de alimentos a avisar claramente en las etiquetas si sus productos contienen azúcar e instan a los gobiernos a que dichas etiquetas sean obligatorias.
  • Instan a los gobiernos a regular estrictamente la publicidad de los alimentos y bebidas que contienen azúcar dirigidos especialmente a los niños.
  • Instan a los gobiernos nacionales a restringir las bebidas y productos azucaradas que tienen un alto concentrado de azúcares libres, en las instituciones educacionales y de salud y reemplazarlas por alternativas más saludables.

2. Los miembros constituyentes de la AMM y sus médicos miembros deben trabajar con las partes interesadas en el país para:

  • Abogar por alimentos sostenibles sanos con un contenido de azúcares libres bajo 5% de todo el consumo de energía.
  • Promocionar programas educativos de nutrición sobre cómo preparar comidas sanas con alimentos sin azúcar agregada.
  • Iniciar o apoyar campañas sobre hábitos alimenticios saludables para disminuir el consumo de azúcar.
  • Abogar por un enfoque intersectorial, multidisciplinario e integral para reducir el consumo de azúcares libres.

 

[1] WHO Key Fact Sheet, June 2017

[2] WHO Guideline: Sugars Intake for Adults and Children 2015

Adoptada por la 57a Asamblea General de la AMM, Pilanesberg, Sudáfrica, octubre 2006
Revisada por la 67ª Asamblea General de la AMM, Taipei, Taiwán, octubre 2016
y derogada y archivada por la 76.ª Asamblea General de la AMM, Oporto, Portugal, octubre de 2025

 

Introducción

La obesidad es uno de los problemas más importantes en salud que el mundo tiene en el siglo XXI, que afecta a todos los países y grupos socio-económicos y representa un uso importante de los recursos de salud.

La obesidad infantil es una preocupación creciente y se está convirtiendo en una epidemia en aumento.

La obesidad tiene causas complejas que están relacionadas con los cambios económicos y sociales producidos en la sociedad, incluido el ambiente proclive a la obesidad en el que vive la mayoría de la población.

Por lo tanto, la AMM insta a que los médicos utilicen su papel de líderes para defender que las autoridades nacionales de salud reconozcan que la disminución de la obesidad debe ser una prioridad con políticas apropiadas a la cultura y la edad con la participación de médicos y otros sectores clave.

La Asociación Médica Mundial recomienda que los médicos:

  • Lideren un cambio en la sociedad que ponga el debido énfasis en contextos que promuevan la alimentación sana y la actividad física regular para todos, con un enfoque especial en los niños.
  • Expresen preocupación, en forma individual y a través de sus asociaciones médicas, ya que el exceso de televisión y de juegos de video son impedimentos para la actividad física de los niños y adolescentes en muchos países.
  • Insten a las personas a optar por lo sano y aconsejen a los padres a ayudar a sus niños a hacer lo mismo.
  • Reconozcan la función de toma de decisiones personales y la influencia adversa ejercida por el ambiente actual.
  • Reconozcan que la recopilación y evaluación de información puede contribuir al manejo basado en evidencia y que debe ser parte de exámenes y evaluación médica de rutina durante toda la vida.
  • Promuevan el desarrollo de aptitudes que insten a estilos de vida sanos en todas las personas y contribuyan a un mejor conocimiento de dietas saludables, ejercicio y los peligros del consumo excesivo de tabaco y alcohol.
  • Aboguen para incluir a profesionales con formación adecuada en establecimientos educacionales para destacar la importancia de la educación sobre estilos de vidas sanos desde una edad temprana.
  • Contribuyan al desarrollo de mejores instrumentos de evaluación y bases de datos que permitan intervenciones mejor dirigidas y evaluadas.
  • Asegurarse que la obesidad, sus causas y manejo son parte de programas de desarrollo profesional continuo para el personal de salud, incluidos los médicos.
  • Utilicen terapias con medicamentos y cirugía bariátrica consistentes con las normas basadas en evidencia y una evaluación de los riesgos y beneficios asociados a dichas terapias.

Adoptada por la 67ª Asamblea General de la AMM, Taipei, Taiwán, octubre 2016
Derogada y archivada por la 76.ª Asamblea General de la AMM, Oporto, Portugal, octubre de 2025

INTRODUCCION

La obesidad infantil es una enfermedad grave y una preocupación importante de salud pública que afecta a muchos niños. La obesidad infantil es una epidemia creciente y un desafío para los países desarrollados y en vías de desarrollo. Debido a su prevalencia en aumento y su impacto inmediato y a largo plazo en la salud, incluida la predisposición a la diabetes y las anomalías cardiovasculares, la obesidad infantil debe ser considerada como un problema serio de salud pública. El aumento de la obesidad infantil se puede atribuir a varios factores:

  • Estudios recientes indican que la publicidad dirigida a los niños tiene una gran influencia en las tendencias en compras y preferencias alimenticias de los hogares en todo el mundo. Las ofertas especiales, reducciones de precios a corto plazo, otras promociones de precios y publicidad en las redes sociales y medios tradicionales tienen todos una función para aumentar la demanda del producto.
  • Muchas publicidades están en conflicto con las recomendaciones nutricionales de los organismos médicos y científicos. La publicidad en televisión de alimentos y bebidas con poco o sin valor nutricional con frecuencia es difundida en horarios de muchos telespectadores niños y está destinada a promover el deseo de consumir estos productos aunque no se tenga hambre. La publicidad aumenta la respuesta emocional de los niños a los alimentos y explota su confianza. Estos métodos y técnicas son utilizados en los medios de comunicación no tradicionales, como redes sociales, juegos de video y sitios destinados a niños.
  • La selección de comidas poco sanas, un estilo de vida sedentario y la falta de ejercicio contribuyen a la obesidad infantil. El sedentarismo es la característica más preponderante en el mundo occidental hoy en día. Muchos niños pasan más tiempo que nunca frente a las pantallas y muy raramente realizan actividades físicas.
  • Las corporaciones y conglomerados internacionales que producen alimentos y bebidas no siempre están sujetos a reglamentaciones regionales que regulan el etiquetado de los alimentos. La preocupación por las ganancias pueden ser a expensas de su responsabilidad corporativa por el medio ambiente y los problemas de salud pública.
  • Los productos que contienen gran cantidad de azúcar, grasa y sal agregadas pueden ser adictivos, en especial cuando se combinan con potencionadores de sabor. En algunos países, no todos los ingredientes están sujetos a etiquetado y los fabricantes a menudo se niegan a comunicar información sobre los métodos utilizados para aumentar al máximo el consumo de sus productos. Los gobiernos deben exigir que todos los ingredientes de los alimentos y bebidas aparezcan claramente en las etiquetas, incluidos aquellos exclusivos destinados a aumentar el consumo del producto.
  • Las disparidades socioeconómicas también tienen correlación con las crecientes tasas de obesidad infantil.  La relación entre vivir en la pobreza y la obesidad infantil temprana sigue afectando de manera negativa la salud en la vida adulta[1]. La exposición a la contaminación ambiental, exámenes médicos esporádicos, acceso insuficiente a alimentos nutritivos y actividad física limitada producen obesidad y otras enfermedades crónicas que son más frecuentes en niños que viven en la pobreza.

 RECOMENDACIONES

1. Es necesario un programa completo para evitar y abordar la obesidad en todos los segmentos de la sociedad, con un énfasis específico en los niños. Este enfoque debe incluir iniciativas sobre precios y disponibilidad de alimentos nutritivos, acceso a la educación, publicidad y comercialización, información, etiquetado y otras áreas específicas a regiones y países. Se recomienda un enfoque similar al del tabaco en el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco.

2. Los estudios internacionales enfatizan la importancia de adoptar un enfoque integrado de la educación y la promoción de la salud. La inversión en educación es clave para disminuir al mínimo la pobreza, mejorar la salud y proporcionar beneficios económicos.

3. La educación de calidad en un marco formal de la edad de 2-3 años, combinada con actividades de enriquecimiento para los padres y un suministro suficiente de alimentos y bebidas nutritivos, puede ayudar a disminuir el porcentaje de obesidad en adolescentes y reduce las consecuencias para la salud a lo largo de la vida. La inclusión de comidas y sabores sanos a temprana edad parecen ser factores positivos en la prevención de la obesidad infantil.

4. Los gobiernos deben invertir en educación relacionada con la elaboración del menú, compra de alimentos incluido un presupuesto, almacenamiento y preparación, de modo que la gente esté mejor preparada para planificar el consumo de alimentos.

5. Los gobiernos deben tratar de regular la disponibilidad de alimentos y bebidas con poco valor nutritivo, a través de una serie de métodos incluido el precio. Se debe prestar atención a la disponibilidad de establecimientos que venden alimentos de poco valor nutritivo cerca de los colegios. Los gobiernos deben tratar de convencer a los fabricantes de reformular los productos, a fin de reducir sus efectos generadores de obesidad. Cuando sea posible, los gobiernos y las autoridades locales deben tratar de administrar la densidad de dichos establecimientos en el área.

6. Los gobiernos deben considerar aplicar impuestos a los alimentos no nutritivos y bebidas azucaradas y utilizar las ganancias adicionales percibidas para financiar la investigación y los estudios epidemiológicos, destinados a evitar la obesidad infantil y disminuir el riesgo de enfermedad.

7. Los ministerios de salud y de educación deben regular las comidas y bebidas que son vendidas y servidas en los establecimientos educacionales y de salud.

8. Dada la relación probada entre la duración del consumo de los medios y los efectos adversos para el peso de los niños, la AMM recomienda que la publicidad de los productos que no son nutritivos esté restringida durante la programación de televisión y otras formas de información destinadas a los niños. Los reguladores deben saber que los niños ven programas de televisión destinados a adultos y deben asegurarse que la legislación y reglamentación también restrinjan la publicidad de estos programas.

9. Los gobiernos deben trabajar con expertos en salud independientes para producir una guía sólida sobre alimentos y nutrición, sin participación de la industria alimentaria.

10. Los gobiernos y las autoridades locales deben subsidiar y promover actividades sanas a sus ciudadanos, incluido el poner a disposición espacios seguros para caminar,  andar en bicicleta y otras formas de actividad física.

11. Los padres tienen una responsabilidad fundamental en incentivar la participación deportiva de sus hijos. Los colegios deben incluir actividades físicas en sus rutinas diarias. La participación en deportes debe ser posible para todos independientemente de su situación económica.

12. Las asociaciones médicas nacionales deben apoyar o elaborar normas y reglamentos para asegurar que reflejen los conocimientos actuales de la prevención y el tratamiento de la obesidad infantil.

13. Las asociaciones médicas nacionales deben hacer ver a la opinión pública el problema de la obesidad infantil y destacar la necesidad de luchar contra la prevalencia creciente de la obesidad y su carga para la salud y la economía.

14. Las clínicas y las organizaciones de salud deben emplear a profesionales con formación apropiada para ofrecer clases y consultas sobre la selección de las cantidades adecuadas de alimentos y bebidas nutritivos y lograr niveles óptimos de actividad física para los niños. También deben asegurarse que sus establecimientos sean ejemplares en la entrega de opciones de comida sana.

15. Los establecimientos educacionales deben emplear a profesionales con formación apropiada que enseñen los estilos de vida sanos desde una edad temprana y permitan que todos los niños, cualquiera sea su estrato social, practiquen actividades físicas regulares.

16. Los médicos deben aconsejar a los padres y niños cómo llevar una vida sana y enfatizar su importancia, deben identificar lo más pronto posible la obesidad en sus pacientes, en especial los niños. Deben derivar a los pacientes con obesidad a los servicios apropiados en cuanto sea posible y realizar seguimientos regulares.

17. Los médicos y los profesionales de la salud deben recibir educación sobre la evaluación nutricional, la prevención y tratamiento de la obesidad. Esto se puede realizar con el reforzamiento de las actividades de EMC enfocadas en la medicina nutricional.


[1] WHO Commission on Social Determinants of Health (Closing the Gap in a Generation) 2008