Declaración de Montevideo de la AMM sobre la Preparación para Catástrofes y Respuesta Médica
Adoptada por la 62ª Asamblea General de la AMM, Montevideo, Uruguay, octubre 2011 y revisada por la 77.ª Asamblea General de la AMM, Róterdam, Países Bajos, octubre de 2026
INTRODUCCION
En la última década, hemos presenciado un aumento mundial en la frecuencia y la gravedad de eventos extremos que pusieron a prueba y desbordaron seriamente la capacidad de los sistemas locales de atención médica y de respuesta médica de emergencia. Los conflictos armados y las catástrofes naturales, como terremotos, inundaciones, eventos climáticos extremos e incendios forestales, tienen consecuencias para la salud de las personas que viven en estas áreas, así como para las comunidades y países vecinos, intensificando las presiones humanitarias, del sistema de salud y migratorias. Estas catástrofes han aumentado el apoyo y la respuesta de la comunidad internacional.
La cantidad de muertes de civiles a causa de conflictos armados alcanzó una magnitud sin precedentes en 2024, según la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos al menos 48.384 muertes. Cada año, las catástrofes causan cientos de muertes y cuestan miles de millones de dólares debido a la interrupción del comercio y la destrucción de viviendas e infraestructuras críticas. Del mismo modo, la evidencia indica que las pandemias mundiales son cada vez más frecuentes y graves.
Las poblaciones son vulnerables por los desafíos sistémicos (p. ej., debido al sobreconsumo de recursos aumento de la densidad de población, la urbanización y el envejecimiento) ha incrementado el riesgo y el impacto de catástrofes y emergencias de salud pública. La globalización, que conecta a los países a través de interdependencias económicas, ha provocado un aumento de los viajes y el comercio internacionales. Esta actividad también ha provocado una mayor densidad de población en las ciudades de todo el mundo y un mayor desplazamiento de personas a zonas costeras y otras regiones propensas a catástrofes.
El cambio climático y los conflictos se han convertido en factores globales importantes que pueden influir en las tendencias de las catástrofes y, por lo tanto, requieren un seguimiento y una atención continuos.
Además, hay un mayor reconocimiento del impacto de los determinantes sociales de la salud en los efectos a largo plazo y la recuperación de las poblaciones vulnerables por desastres y conflictos.
A la luz de estas tendencias, los gobiernos nacionales y locales necesitan contar con planes integrales y completamente probados para la preparación ante catástrofes, con estrategias de prevención, detección y respuesta. Estos planes deben ir acompañados del financiamiento sostenible y tener en cuenta la viabilidad práctica y la capacidad del sistema. Durante las catástrofes, es probable que los gobiernos nacionales y locales deban tomar decisiones en un contexto de información incierta o cambiante. Por lo tanto, los planes de preparación ante catástrofes deben hacer hincapié en la necesidad de que las decisiones se guíen por un enfoque de precaución que priorice la seguridad, incluida la del personal sanitario, los pacientes y la población en general.
Por lo tanto, los sistemas de salud deben mejorar la preparación de su personal, brindándoles el apoyo y la capacitación necesarios para que adquieran mayor competencia en el reconocimiento, diagnóstico y tratamiento de víctimas en masa, bajo un enfoque integral de gestión y respuesta ante catástrofes. Este apoyo y capacitación deben garantizar que el personal de salud pueda reconocer las características generales de las catástrofes y las emergencias de salud pública, y que conozca cómo informarlos, los protocolos de respuesta a seguir y dónde obtener más información en caso de ser necesario. Deben existir mecanismos que aseguren que, durante una catástrofe, el personal de salud reciba el apoyo adecuado tanto en relación con la respuesta a la catástrofe como con su propia salud y bienestar.
RECOMENDACIONES
Recordando la Declaración de la AMM sobre Ética Médica durante Emergencias de Salud Pública, el Código Internacional de Ética Médica, la Declaración de Delhi de la AMM sobre Salud y el Cambio Climático, la Declaración de la AMM sobre Epidemias y Pandemias, y la Declaración de la AMM sobre los Conflictos Armados, la AMM recomienda:
La Organización Mundial de la Salud:
- En colaboración con sus socios, incluida las asociaciones meteorológicas, fortalecer la infraestructura mundial de monitoreo para detectar y responder a catástrofes naturales y conflictos.
- Proporcionar herramientas a los Estados miembros para crear, reforzar y sostener programas nacionales de preparación para catástrofes.
- Facilitar las alianzas transfronterizas y la colaboración internacional, especialmente en catástrofes a gran escala.
- Ampliar el apoyo técnico a los programas comunitarios de reducción del riesgo de catástrofes, con el objetivo de promover la apropiación local y la resiliencia más allá de la respuesta hospitalaria.
- Establecer acuerdos para el intercambio de datos, ejercicios de simulación regionales y sistemas de alerta interoperables que se ajusten al Reglamento Sanitario Internacional.
- Crear procedimientos operativos estándares de emergencia para la colaboración, asistencia y apoyo internacionales en la gestión de catástrofes.
Gobiernos nacionales y locales:
- Establecer o actualizar bases de datos regionales y mapas geográficos de información sobre los activos, las capacidades y la logística del sistema de salud.
- Crear sistemas para evaluar las necesidades médicas, los patrones de enfermedad de las poblaciones afectadas y su distribución geográfica para apoyar las iniciativas de respuesta médica, tanto a nivel nacional como internacional.
- Crear y probar periódicamente sistemas de alerta y planes de gestión de catástrofes.
- Trabajar en colaboración con ministerios y entidades gubernamentales locales para garantizar la elaboración de un plan integral.
- Garantizar que los marcos de preparación y respuesta ante catástrofes integren de manera significativa enfoques que tengan en cuenta la cultura, en particular para las comunidades con contextos históricos, estructurales o socioculturales distintos.
- Proporcionar financiamiento sostenible para crear y mantener programas de preparación para catástrofes y personal cualificado de respuesta a emergencias.
- Aplicar una perspectiva de equidad en salud a la respuesta a catástrofes para facilitar una recuperación sólida de las personas más vulnerables, que suelen verse afectadas de forma desproporcionada por las catástrofes.
- Apoyar y fortalecer la capacidad del personal sanitario para que preste atención de emergencia y servicios de salud regulares sin interrupciones durante las catástrofes.
- Garantizar que tanto los sistemas de salud como los de salud pública cuenten con la capacidad y la resiliencia adecuadas para responder a una amplia gama de posibles catástrofes, esto incluye la planificación de la continuidad ante interrupciones en infraestructuras críticas como la electricidad, el suministro de agua, la calefacción, los sistemas de tecnología de la información y las telecomunicaciones, con el fin de mantener los servicios sanitarios esenciales y la atención al paciente durante crisis y desastres.
- Garantizar que los médicos y otros socorristas tengan cubiertas sus necesidades diarias, evitando que consuman los recursos locales, y tengan acceso a los suministros y equipos médicos necesarios, incluido el equipo de protección individual.
- Establecer mecanismos para garantizar la gestión sanitaria adecuada para el personal administrativo de las zonas afectadas que participa en actividades de respuesta ante catástrofes de gran envergadura, además de los médicos y el personal de primera línea de emergencias.
- Identificar o establecer sistemas de comunicación directa con los médicos y otro personal de primera línea de respuesta a emergencias.
- Gestionar el flujo de información y crear mecanismos para controlar la desinformación.
- Garantizar una protección jurídica adecuada para el personal sanitario y de salud pública que responde a las emergencias en caso de catástrofes.
- Compartir las mejores prácticas y las lecciones aprendidas de las actividades de planificación y respuesta ante catástrofes, así como nuevos conocimientos e información científica para mejorar la respuesta médica y de salud pública.
- Consultar con los profesionales médicos y el personal sanitario en general sobre la elaboración y revisión de los planes de actuación ante catástrofes, a fin de garantizar que dichos planes se basen en la evidencia, sean prácticos, adaptables, eficaces y cuenten con el apoyo del personal.
- Consultar con el público en general, incluyendo a las personas de comunidades marginadas y vulnerables, sobre la elaboración y revisión de los planes de respuesta ante catástrofes.
- Realizar investigaciones sobre:
- la seguridad y eficacia de las intervenciones terapéuticas y de salud pública llevadas a cabo durante la catástrofe;
- los impactos en la salud a corto y largo plazo de la catástrofe misma, incluidos los impactos directos (como lesiones o enfermedades relacionadas con la catástrofe) y las consecuencias indirectas (como el retraso en las pruebas de detección preventiva del cáncer) y
- los impactos en la salud a corto y largo plazo de la respuesta a la catástrofe.
Asociaciones médicas y sus miembros:
- Abogar por un marco basado en competencias estandarizado en la capacitación en respuesta a catástrofes para todos los médicos, incluidas las competencias básicas, competencias específicas del rol y adaptación a los contextos nacionales y las capacidades de los sistemas de salud, tanto en el período de pregrado como en todas las etapas de la educación de postgrado y la educación médica continua.
- Establecer o promover estructuras de salud mental y respuestas de apoyo psicosocial que sean sensibles a los contextos locales, fortalezcan los sistemas de ayuda social y brinden soporte específico a los médicos y al personal de primera línea en situaciones de emergencia, de acuerdo con marcos reconocidos internacionalmente, como las Directrices del Comité Permanente Interinstitucional.
- Participar activamente en la elaboración y la prueba de planes de respuesta a emergencias y catástrofes a nivel nacional y local.
- Brindar asesoramiento médico y colaborar en la elaboración de políticas de salud pública que:
- estén diseñadas para mejorar la eficacia y el acceso a los servicios médicos durante una catástrofe;
- estén basadas en la evidencia;
- se basen en el respeto a los pacientes.
Establecimientos de salud y atención:
- Analizar las barreras y los facilitadores que el personal médico encontrará tras una catástrofe.
- Incorporar, en sus planes de emergencia hospitalarios, medidas de preparación personal y en el lugar de trabajo que reduzcan las barreras a la respuesta del personal durante una catástrofe, tanto dentro de sus instituciones como en la comunidad.
- Los médicos deben adquirir y mantener las competencias necesarias para prestar servicios médicos seguros, eficaces y oportunos durante una catástrofe y contribuir a la identificación temprana, la notificación y la comunicación de los riesgos para la salud pública.
