Declaración de Delhi de la AMM sobre salud y cambio climático
Adoptada por la 60a Asamblea General, Nueva Delhi, India, octubre 2009
y revisada por la 68ª Asamblea General de la AMM, Chicago, Estados Unidos, octubre 2017
y por la 77.ª Asamblea General de la AMM, Róterdam, Países Bajos, octubre de 2026
INTRODUCCION
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que el cambio climático es la amenaza más grande para la salud humana en siglo 21. La influencia de la actividad humana en el planeta y su clima es importante, las recientes emisiones de los gases a efecto invernadero son las más altas de la historia. Los últimos cambios ambientales mundiales han tenido amplias consecuencias en la salud humana y los sistemas naturales.
Existen pruebas convincentes sobre los numerosos riesgos para la salud que produce el cambio climático antropogénico y que amenazan todos los países. Estos efectos para la salud incluyen como olas de calor más frecuentes y fuertes, sequías, inundaciones y eventos climáticos extremos como tormentas e incendios forestales. El cambio climático y la pérdida de biodiversidad asociada ya están dando lugar a una expansión territorial de enfermedades transmitidas por vectores, aumentos de enfermedades crónicas, cardíacas y respiratorias, un mayor traumatismo causado por fenómenos meteorológicos extremos, impactos de eventos relacionados con el clima y cambios ambientales para la salud mental, y varios otros efectos sobre la salud. Existe menor disponibilidad y calidad de agua potable, mayor inseguridad en los alimentos, lo que lleva a la desnutrición y desplazamiento de poblaciones. El cambio climático es general en cuanto al alcance, su impacto es inequitativo, perjudicando de manera desproporcionada a las poblaciones que han contribuido mínimamente a las emisiones globales y que cuentan con menos recursos y menor capacidad para adaptarse.
El combatir el cambio climático ofrece oportunidades de mejorar la salud y el bienestar a través de los beneficios colaterales para la salud de las soluciones para lograr bajas emisiones de carbono, al permitir adoptar medidas sobre los determinantes sociales de la salud por medio de la mitigación y las estrategias de adaptación. La transición a energías renovables y la promoción de desplazamientos activos, como caminar y el ciclismo, y cambios en la alimentación a una dieta saludable, equilibrada y adaptada a las culturas locales, compatible con un entorno duradero, pueden contribuir a mejorar la salud y el bienestar de la población.
Como se reconoce en la Declaración de Oslo sobre los Determinantes sociales de la salud, éstos son los factores que están correlacionados con la salud a través de la exposición antes y después que la gente nace, crece, vive y trabaja. Varían entre y en los países. Generalmente, los que tienen peor salud y esperanza de vida más bajas serán los que menos podrán adaptarse a los efectos adversos del cambio climático y de este modo agrava los determinantes sociales de la salud adversos.
Reconociendo que la salud, la tierra y la identidad están intrínsecamente interconectadas para muchas comunidades, la AMM afirma que las identidades culturales, espirituales y sociales de los pueblos indígenas están profundamente ligadas a sus tierras, territorios y recursos. Sus derechos, sistemas de conocimiento y responsabilidades de gestión distintas son esenciales para una acción climática eficaz y para la protección y promoción de la salud.
La investigación, monitoreo y vigilancia son partes integrales para una respuesta eficaz al cambio climático.
El Acuerdo de París de 2015 destaca una transición a un nuevo modelo de colaboración mundial para abordar el cambio climático y presenta una oportunidad para que el sector de la salud contribuya a la lucha contra el cambio climático. Incluye una serie de medidas a adoptarse por cada parte para lograr el objetivo a largo plazo de limitar el aumento mundial de la temperatura promedio a menos de 1,5ºC sobre los niveles pre industriales. Sin embargo, la investigación actual muestra que el objetivo no se logrará debido a falta de medidas para disminuir los gases de efecto invernadero, aumentando el riesgo de llegar a un punto de inflexión donde los cambios climáticos sean irreversibles, lo que da paso a nuevos desafíos de salud a nivel mundial.
Como lo establece el Código Internacional de Etica Médica, los profesionales médicos tienen la obligación moral y clínica de “contribuir a la salud y al bienestar de la población a la que atiende y de la sociedad en general, incluidas las futuras generaciones “ y apoyar la creación de entornos saludables. También están llamados a «esforzarse por practicar la medicina de forma ambientalmente sostenible, con el fin de minimizar los riesgos para la salud ambiental de las generaciones presentes y futuras». Aunque los Estados individuales formen o no parte del acuerdo de París, las organizaciones médicas tienen la obligación de abordar la emergencia climática que afecta a la salud humana y del planeta.
Como se reconoce en la Declaración de la AMM sobre la Desinversión de Combustibles Fósiles, una eliminación global, gradual, rápida y equitativa de los combustibles fósiles es necesaria para proteger la salud y el bienestar de las generaciones actuales y futuras. Sin una transición hacia energías asequibles y renovables, los avances en materia de salud pública mundial serán impactados negativavente y se verán perjudicados. Una transición justa también debe abordar las consecuencias acumuladas y continuas en la salud que sufren los trabajadores y las comunidades históricamente expuestas a la extracción, el procesamiento y la combustión de combustibles fósiles.
RECOMENDACIONES
La AMM y sus miembros constituyentes llaman a los gobiernos nacionales y los actores no estatales a reconocer las graves consecuencias que tiene el cambio climático para la salud y a implementar las estrategias para mitigar y adaptar sus efectos de acuerdo con el derecho a la salud y los derechos de las generaciones futuras.
La AMM y sus miembros constituyentes instan a los gobiernos nacionales en particular a:
- Asegurar el cumplimiento de los compromisos nacionales con los acuerdos internacionales, incluidas las medidas de mitigación y adaptación como también sobre las pérdidas y daños, mientras se prioriza una transición justa para las comunidades afectadas, que garantice que las intervenciones de adaptación sean equitativas y den prioridad a las necesidades de las poblaciones más vulnerables.
- Proporcionar el financiamiento climático que incluya fondos reservados para apoyar el reforzamiento de la resiliencia de los sistemas de salud mundiales, nacionales y locales y elaborar políticas que beneficien a la salud y al clima (incluido el apoyo a los sistemas alimentarios sostenibles y transiciones a energías limpias) la disponibilidad de financiamiento global, nacional y local suficiente de medidas equitativas de mitigación y adaptación climáticas, disminución del riesgo de catástrofes y el logro de los objetivos de desarrollo sostenible (SDGs).
- Apoyar e invertir en salud pública e investigación sobre cambio climático para comprender mejor las necesidades de adaptación y los beneficios colaterales para la salud, incluída la evaluación de los impactos en las comunidades y los individuos, en particular aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad, y la carga de enfermedades conocidas y emergentes.
- Instar a los gobiernos nacionales, cuando sea pertinente y apropiado, a que reconozcan y defiendan los derechos específicos de los pueblos indígenas en materia de política climática y sanitaria, incluido el derecho a la autodeterminación y a mantener las medicinas y prácticas curativas tradicionales, y a garantizar el acceso no discriminatorio a los servicios de salud.
- Invertir en oportunidades de desarrollo de capacidades y educacionales para que los médicos y otros profesionales de la salud estén bien preparados para las catástrofes relacionadas con el clima y para comprender y abordar los impactos que tiene el cambio climático para la salud.
- Instar y facilitar la participación activa de representantes del sector de la salud en la elaboración y la implementación de planes de preparación para el cambio climático y planificación y respuesta de emergencia a nivel local, regional, nacional e internacional.
- Proporcionar salud y bienestar de los desplazados por causas ambientales, incluidos los refugiados del clima y abordar las causas fundamentales del desplazamiento.
- Facilitar la colaboración entre las autoridades de salud y los otros sectores de gobierno para asegurarse que la salud sea considerada en todas las políticas pertinentes, compromisos nacionales y las estrategias de sustentabilidad.
Los miembros constituyentes y sus médicos miembros en el mundo deben:
- Informarse sobre los efectos del cambio climático para la salud y estar preparados para diagnosticar,tratar y gestionar los efectos para la salud de estas enfermedades relacionadas con el clima en los pacientes.
- prepararse para perturbaciones en las infraestructuras asociadas a las emergencias relacionadas con el clima, en particular al planificar con tiempo la distribución de servicios de salud y una mayor demanda de atención de pacientes y las interrupciones en las cadenas de suministros durante estas situaciones de crisis.
- apoyar la defensa de adopción de prácticas sostenibles y de bajos niveles de carbono y resilientes en el sector de la salud, a fin de disminuir el impacto ambiental de los establecimientos y prácticas de salud (incluida la contaminación, el uso de recursos y los desechos).
- instar y apoyar la defensa de la protección ambiental y las reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero, a través de sistemas de negociación de emisiones apropiados o impuestos sobre emisiones de carbono y la desinversión de los combustibles fósiles.
- trabajar con las instituciones de salud y los médicos para adoptar e implementar políticas sobre el clima y ser modelos a imitar en su esfuerzo para disminuir sus emisiones de carbono, desechos y contaminación.
- reconocer los factores ambientales como determinantes sociales de la salud (SDH) clave, evaluar los determinantes ambientales de la salud en la toma del historial médico del paciente e instar a los gobiernos a fomentar la colaboración entre el sector de la salud y los otros para abordar estos factores.
- informar a los pacientes y al público sobre los efectos del cambio climático en la salud física y mental.
- Apoyar la investigación epidemiológica, traslacional, clínica y de ciencias básicas necesaria para tomar decisiones políticas globales basadas en la evidencia, en materia de cambio climático relacionadas con la atención médica y el tratamiento.
La AMM y sus miembros constituyentes deben:
- instar a un estilo de vida con baja emisión de carbono, incluida una vida activa, y una producción sostenible y prácticas de consumo que respeten límites planetarios.
- tratar de crear conciencia profesional y pública sobre el impacto del medio ambiente y del cambio climático para la salud personal, de la comunidad y de la sociedad.
- trabajar por la integración de conceptos clave sobre salud y cambio climático y competencias en el currículo de pre y post grado y de educación médica continua.
- colaborar con la OMS y otros interesados apropiados, producir material educativo y de defensa sobre el cambio climático para las asociaciones médicas nacionales, médicos y otros profesionales de la salud, así también el público en general.
- abogar ante sus respectivos gobiernos para que financien y promuevan la investigación sobre los efectos del cambio climático para la salud y colaborar sistemáticamente con los gobiernos, las ONGs y profesionales de la salud para crear conciencia sobre los efectos del cambio climático para la salud.
- colaborar con los gobiernos, las ONGs, empresas, sociedades civiles y otros para crear sistemas para alertas de los eventos relacionados con el clima para los sistemas de salud y los médicos, a fin de asegurar información precisa y oportuna sobre el manejo de situaciones de emergencia en salud.
- incluir la emergencia climática en sus agendas y participar de manera activa en la elaboración de políticas, directrices e iniciativas que disminuyan los efectos del cambio climático para la salud, al tiempo que se enfatiza la responsabilidad ética de los profesionales de la salud para proteger la salud y el bienestar de las generaciones actuales y futuras.
