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Adoptada por la 40ª Asamblea Médica
Mundial, Viena, Austria, septiembre 1988
enmendada por la 49ª Asamblea General de la AMM, Hamburgo,
Alemania, noviembre 1997
y la Asamblea General de la AMM, Copenhague, Dinamarca, octubre
2007
INTRODUCCION
Más de uno de cada tres adultos en el mundo (más
de mil cien millones de gente) fuma, 80% de ellos viven en países
con ingresos bajos o medios. Fumar u otras formas de consumo de
tabaco afecta cada órgano en el cuerpo y son las principales
causas de cáncer, enfermedades al corazón, infartos,
enfermedad pulmonar obstructiva crónica, daño fetal
y muchas otras condiciones. Cada año en el mundo se producen
cinco millones de muertes por conumo de tabaco. Si los índices
de tabaquismo continúan así causarán más
de 10 millones de muertes cada año en 2020 y el 70% se
producirán en los países en desarrollo. El consumo
de tabaco produjo 100 millones de muertos en el siglo 20 y matará
a mil millones de personas en el siglo 21, a menos que se implementen
intervenciones eficaces. Además, el humo ajeno, que contiene
más de 4000 químicos, incluidos más de 50
carcinógenos y muchas otras toxinas, produce cáncer
al pulmón, enfermedades del corazón y otras enfermedades
en las personas que no fuman.
La comunidad mundial de salud pública, a través
de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha expresado
mucha preocupación por las tendencias alarmantes en el
consumo de tabaco y las enfermedades que se le atribuyen. Al 20
de septiembre de 2007, 150 países han ratificado el Convenio
Marco para el Control del Tabaco (FCTC), que prevé que
los países que lo han ratificado tomen serias medidas contra
el consumo de tabaco a través del aumento de impuestos
al tabaco, prohibición de publicidad y promoción
del tabaco, prohibición de fumar en lugares públicos
y lugares de trabajo, implementación de advertencias para
la salud eficaces en los emboltorios de tabaco, mejoramiento al
acceso a tratamientos y medicamentos para dejar de fumar, regulación
de contenidos y emisiones de productos de tabaco y eliminación
del comercio ilegal de productos de tabaco.
La exposición al humo del tabaco de otros se produce en
todo lugar donde está permitido fumar: el hogar, los lugares
de trabajo y otros sitios públicos. Según la OMS,
alrededor de 200.000 trabajadores mueren cada año por exposición
al tabaquismo en el trabajo y cerca de 700 millones de niños,
como la mitad del total en el mundo, respiran aire contaminado
por el humo del tabaco, en especial en sus hogares. Basada en
la evidencia de tres completos informes recientes (the International
Agency for Research on Cancer's Monograph 83, Tobacco Smoke and
Involuntary Smoking; the United States Surgeon General's Report
on The Health Consequences of Involuntary Exposure to Tobacco
Smoke; and the California Environmental Protection Agency's Proposed
Identification of Environmental Tobacco Smoke as a Toxic Air Contaminant)
el 29 de mayo de 2007, la OMS hizo un llamamiento mundial para
la prohibión de fumar en el trabajo y en lugares públicos
cerrados.
La industria del tabaco afirma que está comprometida a
determinar la verdad científica sobre los efectos del tabaco
para la salud, con la realización de investigación
interna y externa, a través de programas de la industria
financiados en forma conjunta. Sin embargo, la industria ha negado,
retenido y ocultado consistentemente información sobre
los perniciosos efectos del consumo de tabaco. Durante muchos
años, la industria ha afirmado que no existían pruebas
concluyentes que demuestren que el consumo de tabaco causa enfermedades
como el cáncer y las dolencias cardíacas. También
ha afirmado que la nicotina no es adictiva. Estas afirmaciones
han sido refutadas repetidas veces por toda la profesión
médica, que por esto está resueltamente opuesta
a las campañas masivas de publicidad realizadas por la
industria y cree firmemente que las asociaciones médicas
deben tener un papel firme de liderazgo en la campaña contra
el tabaco.
La industria del tabaco y sus subsidiarios han apoyado durante
muchos años la investigación y la preparación
de informes sobre los diversos aspectos del tabaco y la salud.
Al participar en estas actividades, los investigadores o sus organizaciones
dan a la industria del tabaco una apariencia de credibilidad,
incluso en los casos donde la industria no puede utilizar los
resultados directamente en su comercialización. Dicha participación
también crea conflictos de intereses con los objetivos
de la promoción de la salud.
RECOMENDACIONES
La AMM exhorta a las asociaciones médicas nacionales y
a todos los médicos a tomar las siguientes medidas para
ayudar a disminuir los peligros para la salud que resultan del
consumo de tabaco:
- Adoptar una posición contra el tabaquismo y el consumo
de tabaco y dar publicidad a dicha política.
- Prohibir fumar en todas las reuniones de negocios, sociales,
científicas y ceremoniales de la Asociación Médica
Nacional, de acuerdo con la decisión de la Asociación
Médica Mundial de imponer una prohibición similar
en sus propias reuniones.
- Desarrollar, apoyar y participar en programas para educar
a la profesión y al público sobre los peligros
del consumo de tabaco (incluida la adicción) y exposición
al humo ajeno. Los programas destinados a convencer y ayudar
a los fumadores y a los que consumen tabaco sin producir humo
a dejar de utilizar productos de tabaco y los programas para
no fumadores y los que no usan productos de tabaco destinados
a evitarlos son ambos importantes.
- Estimular a cada médico para que sea un modelo de comportamiento
(al no consumir tabaco) y portavoz de la campaña para
educar al público sobre los efectos nocivos del tabaco
para la salud y los beneficios de dejar de fumar. Pedir a todas
las escuelas de medicina, instituciones de investigación
biomédica, hospitales y a las instituciones de salud
que prohíban fumar en sus recintos.
- Introducir o reforzar programas educacionales para estudiantes
de medicina y médicos, a fin de prepararlos para identificar
y tratar la dependencia del tabaco en sus pacientes.
- Apoyar un amplio acceso al tratamiento para la dependencia
del tabaco basado en evidencia, incluido el asesoramiento y
la farmacoterapia, a través de encuentros individuales
con los pacientes, clases, líneas telefónicas,
servicios en Internet para dejar el tabaco y otros medios apropiados.
- Elaborar o confirmar normas de práctica clínica
sobre el tratamiento del consumo y dependecia del tabaco.
- Unirse a la AMM para exhortar a la Organización Mundial
de la Salud a agregar medicamentos para dejar el tabaco con
eficacia establecida a la Lista Modelo de la OMS de Medicamentos
Mínimos.
- No aceptar ningún financiamiento o material educativo
de la industria del tabaco y exhortar a las escuelas de medicina,
instituciones de investigación e investigadores a hacer
lo mismo, a fin de no dar ninguna credibilidad a esta industria.
- Instar a los gobiernos nacionales a ratificar e implementar
totalmente el Convenio Marco para el Control del Tabaco, a fin
de proteger la salud pública.
- Expresarse en contra del cambio de enfoque de la comercialización
de tabaco de países desarrollados a los menos desarrollados
e instar a los gobiernos a hacer lo mismo.
- Defender la promulgación y el cumplimiento de leyes
que:
- incluyan una regulación completa de la fabricación,
venta, distribución y promoción de tabaco,
incluidas las disposiciones específicas enumeradas
a continuación.
- exijan que se incluyan advertencias escritas y fotográficas
sobre los peligros para la salud en todos los envases en
que se venda tabaco y en toda la publicidad en favor del
consumo de tabaco. Estas advertencias deben ser grandes
y a los interesados en dejar de fumar deben comunicar teléfonos,
sitios en Internet u otras fuentes de asistencia.
- prohíban fumar en todos los lugares públicos
cerrados (incluidos los establecimientos de salud, colegios
y establecimientos educacionales), lugares de trabajo (incluidos
restaurantes, bares y clubes nocturnos) y transporte público.
Los centros de tratamiento de depencia química y
de salud mental también deben estar libres de tabaco.
No se debe permitir fumar en las cárceles.
- prohíban toda publicidad y promoción de
tabaco.
- prohíban la venta, distribución y accesibilidad
a cigarrillos o al tabaco a niños o adolescentes.
- prohíban fumar en todos los vuelos nacionales e
internacionales de aerolíneas comerciales y prohíban
la venta libre de impuesto de tabaco en los aeropuertos
y en todos los otros lugares.
- prohíban todos los subsidios gubernamentales al
tabaco y sus derivados.
- subvencionen la investigación sobre la incidencia
del consumo de tabaco y su efecto sobre la salud de la población.
- prohíban la promoción, distribución
y venta de cualquier nuevo producto que contenga tabaco
y que no exista actualmente.
- aumenten los impuestos al tabaco, utilizando las ganancias
para programas de prevención, programas y servicios
para dejar de fumar basados en evidencia y otras medidas
de salud.
- disminuyan o eliminen el comercio ilegal de tabaco y la
venta de tabaco de contrabando.
- ayuden a los agricultores con plantaciones de tabaco a
cambiarse a otros cultivos.
- insten a los gobiernos a excluir el tabaco de los acuerdos
comerciales internacionales.
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