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Adoptada por la 48ª Asamblea General Somerset
West, Sudáfrica, Octubre 1996, y revisada su redacción
en
la 174ª Sesión del Consejo, Pilanesberg, Sudáfrica,
octubre 2006
INTRODUCCION
- Haciendo alusión a las Declaraciones de la AMM sobre
el Maltrato de Ancianos y sobre el Maltrato y Abandono del Niño
y muy preocupada por la violencia como problema de salud pública,
la Asociación Médica Mundial insta a las asociaciones
médicas nacionales a intensificar y ampliar su acción
con el análisis del problema de violencia familiar.
- La violencia familiar es un término aplicado al maltrato
físico y emocional de una persona por alguien que está
en estrecha relación con la víctima. El término
incluye la violencia en el hogar (a veces llamada pareja, hombres
o mujeres golpeadas), maltrato físico y abandono del
niño, abuso sexual del niño, maltrato del anciano
y muchos casos de agresión sexual. La violencia familiar
se puede constatar en cualquier país del mundo, sin importar
el sexo ni todos los estratos raciales, étnicos, religiosos
y socio-económicos. Aunque las definiciones varían
según la cultura, la violencia familiar representa un
importante problema de salud pública, debido a las muertes,
heridas y sus consecuencias psicológicas adversas. El
daño físico y emocional puede representar impedimentos
crónicos o de por vida para muchas víctimas. La
violencia familiar va asociada a un gran riesgo de depresión,
angustia, abuso substancial y comportamiento autodestructivo,
incluido el suicidio. Las víctimas a menudo se convierten
en agresores o participan en relaciones violentas más
tarde. Aunque el enfoque de este documento es el bienestar de
la víctima, no se deben olvidar las necesidades del agresor.
POSICION
- Existe una creciente convicción de la necesidad
de considerar y adoptar medidas frente a la violencia familiar
de manera unida, en lugar de concentrarse en un tipo de víctima
en particular o comunidad afectada. En muchas familias donde
se golpea a la pareja, por ejemplo, puede también haber
maltrato de un niño y/o un anciano, a menudo perpetrado
por un solo agresor. Además, existe suficiente evidencia
de que los niños que son víctimas o testigos de
violencia contra otros miembros de la familia, tienen más
adelante mayor riesgo como adolescentes o adultos de volver
a ser víctimas y/o convertirse en agresores. Por último,
información más reciente sugiere que las víctimas
de violencia familiar tienen también más probabilidades
de convertirse en agresores violentos contra personas no conocidas.
Todo esto indica que cada caso de violencia familiar no sólo
puede tener consecuencias de más violencia familiar,
sino que también un mayor espectro de violencia en la
sociedad.
- Aunque las causas de la violencia familiar es un problema
complejo, se conocen varios factores que contribuyen a ella.
Estos incluyen la pobreza, cesantía, otras presiones
exógenas, actitudes de aceptación cultural de
la violencia para resolver disputas, abuso substancial (en especial
de alcohol), roles sexuales rígidos, pocos conocimientos
como padres, roles familiares ambiguos, esperanzas irreales
de otros miembros de la familia, conflictos interpersonales
en la familia, vulnerabilidad psicológica o física,
real o aparente, de las víctimas por los agresores, preocupación
del agresor por el poder, control y aislamiento social familiar,
entre otros.
- El médico juega un papel importante en la prevención
y tratamiento de la violencia familiar. Por supuesto que trata
las heridas, enfermedades y problemas psiquiátricos derivados
del maltrato. Las relaciones terapéuticas que tiene el
médico con el paciente pueden permitir que las víctimas
le confíen agresiones actuales o pasadas. El médico
debe informarse sobre la violencia regularmente y también
cuando asiste a presentaciones clínicas especiales que
pueden tener relación con el maltrato. Esto puede ayudar
a los pacientes a encontrar métodos de lograr la seguridad
y un acceso a los recursos de la comunidad, que permitirán
la protección y/o intervención en la relación
de maltrato. El médico puede informar al paciente sobre
la progresión y las consecuencias adversas de la violencia
familiar, manejo del estrés, disponibilidad de tratamiento
de salud mental pertinente y conocimientos como padres, de manera
de evitar la violencia antes que se presente. Por último,
el médico como ciudadano, líder de la comunidad
y experto en medicina puede participar en actividades locales
y nacionales destinadas a disminuir la violencia familiar.
RECOMENDACIONES
- La Asociación Médica Mundial recomienda que
las asociaciones médicas nacionales adopten las siguientes
normas para los médicos:
- Todo médico debe recibir una formación
adecuada en los aspectos médicos, sociológicos,
psicológicos y preventivos de todo tipo de violencia
familiar. Esto debe incluir una formación en los
principios generales de evaluación y administración,
en la escuela de medicina e información específica
y de especialidad durante el postgrado, como también
la educación médica continua sobre la violencia
familiar. Los estudiantes deben recibir una formación
adecuada en el rol del género, poder y otros problemas
que contribuyen a la violencia familiar.
- El médico debe saber cómo obtener la historia
apropiada y culturalmente sensible de las agresiones actuales
y pasadas.
- El médico debe considerar regularmente y ser sensible
a los signos que indiquen la necesidad de otras evaluaciones
de agresiones pasadas o actuales, como parte del examen
de salud general o en respuesta a descubrimientos clínicos
sugestivos.
- Se debe motivar al médico para que proporcione
trajetas, folletos, videos y/o otro material educacional
en las salas de espera y departamentos de emergencia, a
fin de ofrecer a los pacientes información general
sobre la violencia familiar, como también informarlos
sobre los servicios locales de ayuda.
- El médico debe conocer los servicios sociales,
de la comunidad u otros que sean de utilidad a las víctimas
de la violencia, y referirse a ellos y utilizarlos habitualmente.
- El médico debe tener muy presente la necesidad
de mantener el secreto en casos de violencia familiar y
debe conocer la documentación adecuada del caso,
como cualquier otra obligación de informar local
o nacional.
- Se debe motivar al médico para que participe en
actividades coordinadas por la comunidad, destinadas a disminuir
la cantidad y consecuencias de la violencia familiar.
- Se debe motivar al médico para que no tenga actitudes
de juicio hacia los involucrados en la violencia familiar,
de modo que se realce su capacidad de influenciar a las
víctimas, sobrevivientes y agresores. Por ejemplo,
se debe juzgar la conducta, pero no a la persona.
- Las asociaciones médicas nacionales deben favorecer
y facilitar la coordinación de medidas contra la violencia
familiar entre los componentes del sistema de atención
médica, sistema de justicia criminal, autoridades policiales,
juzgados de familia y juveniles, y organizaciones de servicios
a las víctimas. También deben respaldar los programas
de toma de conciencia pública y de educación de
la comunidad.
- Las asociaciones médicas nacionales deben favorecer
y facilitar la investigación para comprender la frecuencia,
factores de riesgo, resultados y óptima atención
de las víctimas de violencia familiar.
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