|
Adoptada por la 47ª Asamblea General Bali,
Indonesia, Septiembre 1995, y revisada por la
Asamblea General de la AMM, Pilanesberg, Sudáfrica, octubre
2006
Introducción
- Históricamente, muchas sociedades han considerado al
paciente con enfermedad mental como una amenaza para los que
lo rodean, en lugar de una persona que necesita ayuda y atención
médica. En consecuencia, por falta de tratamiento eficaz
muchos pacientes con enfermedad mental eran enviados a asilos
por largos períodos o de por vida. El objetivo del encierro
en estos casos era evitar la conducta autodestructiva y agresiva
hacia otras personas.
- En la actualidad, el progreso en la terapia psiquiátrica
permite una mejor atención de los pacientes con enfermedad
mental. Medicamentos eficaces y otros tratamientos pueden dar
resultados que van de un completo alivio de los síntomas
a largas recuperaciones en pacientes más graves.
- Los pacientes con enfermedad mental deben considerarse, tratarse
y obtener el mismo acceso a la atención médica
que cualquier otro paciente. Sin embargo, con frecuencia esto
no es suficiente, puesto que los pacientes con enfermedades
mentales puede que no sepan cuando tratarse los problemas somáticos.
Por lo tanto, el médico debe derivar estos pacientes
a otros médicos cuando sea necesario.
- El médico tiene las mismas obligaciones con su paciente
con enfermedad mental que como con cualquier otro paciente.
- Las funciones principales del médico como sanador
de pacientes no debe verse afectada al ser agente de la sociedad,
excepto en casos de peligro para el público.
- Se debe reconocer que una gran parte de los pacientes con
enfermedades mentales son tratados por médicos que no
son psiquiatras. Las mismas obligaciones y limitaciones se aplican
a estos médicos.
Principios Eticos
- La discriminación asociada a la psiquiatría
y a los enfermos mentales debe ser eliminada. Este estigma a
menudo desalienta a las personas que necesitan ayuda psiquiátrica,
lo que agrava su situación y los deja en riesgo de daño
emocional o físico.
- El médico aspira a una relación terapéutica
fundada en la confianza mutua. Debe informar al paciente la
naturaleza de su condición, procedimientos terapéuticos
estándares, (incluyendo posibles alternativas y el riesgo
de cada una) y el resultado esperado de las opciones terapéuticas
disponibles.
- Si no existe el fallo legal de incapacitado, los pacientes
psiquiátricos deben ser tratados como si fueran capacitados
legalmente. Se debe respetar su opinión en las áreas
donde puede tomar decisiones legalmente, a menos que represente
un serio riesgo para ellos o para otros. Un paciente con enfermedad
mental incapaz de ser autónomo legalmente debe ser tratado
como cualquier otro paciente que está temporal o permanentemente
incapacitado desde el punto de vista legal. Si un paciente no
puede tomar decisiones sobre su atención médica,
se debe obtener el consentimiento de un representante autorizado,
conforme a las leyes vigentes.
- La hospitalización forzada de pacientes psiquiátricos
evoca una controversia ética. Aunque la legislación
sobre la hospitalización y tratamiento forzadas varía
en el mundo, por lo general se reconoce que esta decisión
de tratamiento requiere lo siguiente: a) grave trastorno mental
que impide que la persona tome sus propias decisiones sobre
el tratamiento o b) la posibilidad de que el paciente pueda
lesionarse o lesionar a otros. Los médicos deben considerar
la hospitalización obligada como excepcional y utilizar
este recurso sólo cuando sea médicamente necesario
y por el período más breve posible, según
las circunstancias.
- Cada médico debe ofrecer al paciente la mejor terapia
disponible, según sus conocimientos, y lo debe tratar
con la preocupación y respeto que corresponde a todos
los seres humanos. El médico que trabaja en una institución
psiquiátrica, el ejército o una cárcel,
se puede ver enfrentado a un conflicto entre sus responsabilidades
hacia la sociedad y sus responsabilidades con el paciente. La
primera lealtad y deber del médico debe ser hacia el
paciente. El médico debe asegurarse que se informe al
paciente del conflicto, a fin de disminuir al mínimo
los sentimientos de traición y debe ofrecerle la oportunidad
de comprender las medidas ordenadas por las autoridades legales.
- Se debe salvaguardar el secreto y privacidad de todos los
pacientes. Cuando lo exija la ley, el médico revelará
sólo la información específica requerida
y solamente a la entidad que tiene autoridad legal para hacer
dicha solicitud o demanda. Los bancos de datos que permiten
el acceso o la transferencia de información de una autoridad
a otra pueden ser utilizados, siempre que se respete el secreto
médico y que dicho acceso o transferencia cumpla plenamente
con la ley vigente.
- El médico nunca debe hacer uso de su posibilidades
profesionales para violar la dignidad o los derechos humanos
de ningún individuo o grupo y nunca debe permitir que
los deseos personales, necesidades, sentimientos, prejuicios
o creencias interfieran con el tratamiento. Tampoco el médico
debe aprovechar su posición profesional o la vulnerabilidad
de un paciente para abusar de su autoridad.
Recomendación
- Las asociaciones médicas nacionales deben publicar
esta Declaración y utilizarla como base para reafirmar
las fundaciones éticas del tratamiento de pacientes con
enfermedades mentales.
|