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Adoptada por la 48ª Asamblea General Somerset
West, Sudáfrica, Octubre 1996
y enmendada por la Asamblea General, Copenhague, Dinamarca, octubre
2007
La AMM reconoce que los embarazos no deseados y los embarazos
demasiado seguidos pueden tener un efecto adverso grave para la
salud de la mujer y de sus hijos. Estos efectos pueden incluir
la muerte prematura de la mujer. Los hijos en la familia también
pueden sufrir hambre, maltrato o abandono, lo que puede producir
la muerte o problemas de salud, cuando las familias no pueden
alimentar a todos sus hijos. El funcionamiento social y la capacidad
para lograr su potencial completo también pueden verse
afectados.
La AMM reconoce los beneficios para la mujer que puede controlar
su fertilidad. Se le debe ayudar a que pueda elegir por ella misma
y también a plantear esto a su pareja. La capacidad de
hacerlo por opción y no por azar es un componente principal
de la salud física y mental de la mujer, como también
de bienestar social.
El acceso a métodos adecuados de control de fertilidad
no es universal, muchas de las mujeres más pobres en el
mundo casi no tienen acceso. El conocimiento sobre cómo
funciona su cuerpo, información sobre cómo controlar
su fertilidad y los materiales necesarios para realizar esa elección
son derechos universales y básicos para todas las mujeres.
El rol de la planificación familiar y el acceso seguro
a métodos apropiados es reconocido en el 5º Objetivo
de Desarrollo del Milenio como factor principal en la promoción
de salud maternal e infantil.
La AMM recomienda que las asociaciones médicas nacionales:
Promuevan los beneficios de la educación para la planificación
familiar, colaboren con los gobiernos, ONGs y otros grupos a fin
de proporcionar servicios y asistencia seguros y de alta calidad.
Traten de asegurarse que dicha información, materiales,
productos y servicios estén disponibles sin consideración
de nacionalidad, credo, raza, religión o nivel socioeconómico.
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