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Adoptada por la Asamblea General de la
AMM, Washington 2002
Enmendada por el Consejo en mayo de 2003
- INTRODUCCION
- La Asociación Médica Mundial reconoce la
creciente amenaza de que las armas biológicas puedan
ser utilizadas para causar epidemias devastadoras que se
pueden propagar por el mundo. Todos los países están
potencialmente expuestos a riesgos. La difusión de
organismos que producen viruela, peste, ántrax y
otras enfermedades podría ser catastrófico
en cuanto a las enfermedades y muertes que causarían,
combinado con el pánico que generarían estos
brotes. Al mismo tiempo, hay un creciente potencial para
la producción de nuevos agentes microbianos, inducido
por el aumento de los conocimientos de biotecnología
y de métodos de manipulación genética
de organismos. Estos avances causan una preocupación
especial en los profesionales médicos y de salud
pública porque ellos son los que mejor conocen el
sufrimiento humano potencial que producen las enfermedades
de epidemias y ellos serán los principales responsables
del tratamiento de las víctimas de armas biológicas.
Por esto, la Asociación Médica Mundial considera
que las asociaciones médicas y todos los relacionados
con la atención médica tienen la responsabilidad
especial de informar al público y a los que elaboran
políticas sobre las consecuencias de las armas biológicas
y de movilizar el apoyo universal que condene la investigación,
desarrollo y utilización de dichas armas por ser
moral y éticamente inaceptables.
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A diferencia del uso de armas nucleares, químicas
y convencionales, las consecuencias de un ataque biológico
es probable que sean engañosas, ya que pueden continuar
con una transmisión secundaria y terciaria del
agente, semanas o meses después de la epidemia
inicial. Las consecuencias de un ataque biológico
exitoso, en especial si la infección se contagia
fácilmente, pueden ser mucho más importantes
que las de un ataque químico o incluso nuclear.
Debido a la facilidad que hay para viajar y a la creciente
globalización, un brote en cuaquier parte del mundo
podría siginificar una amenaza para todos los países.
-
Muchas enfermedades agudas y graves se producen en un
período corto y es muy probable que sobrepasen
las capacidades de la mayoría de los sistemas de
salud, tanto en los países en desarrollo como en
el mundo industrializado. Los servicios de salud a través
del planeta se esfuerzan por satisfacer la demanda creada
por el VIH/SIDA y los organismos resistentes a los antimicrobianos,
los problemas creados por los conflictos civiles, los
refugiados y los centros urbanos atestados e insalubres,
además de las mayores necesidades de salud en las
poblaciones que envejecen. La atención de muchos
enfermos desesperados, durante un período corto,
podría saturar todo un sistema de salud.
-
Se pueden adoptar medidas que ayuden a disminuir el riesgo
de las armas biológicas y también las peligrosas
consecuencias potenciales de graves epidemias, cualquiera
sea su origen. Es necesaria la colaboración internacional
para lograr un consenso universal que condene el desarrollo,
la producción o la utilización de armas
biológicas. Se necesitan programas de control en
todos los países para la detección temprana,
identificación y respuesta a graves enfermedades
epidémicas; enseñanza de la salud y formación
de profesionales, líderes civiles y público,
también programas de colaboración en investigación
para mejorar el diagnóstico, la prevención
y el tratamiento de enfermedades.
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La proliferación de la tecnología y el
progreso científico en la bioquímica, biotecnología
y ciencas de la vida ofrecen la oportunidad de crear nuevos
patógenos y enfermedades, también métodos
simplificados para la producción de armas biológicas.
La tecnología es relativamente barata y fácil
de obtener, puesto que la producción es similar
a la utilizada en centros biológicos, como la fabricación
de vacunas. Los medios para producir y difundir de manera
eficaz armas biológicas existen globalmente, lo
que permite que enemigos políticos o ideológicos
y extremistas (que actúan en grupos o solos) amenacen
a los gobiernos y pongan en peligro a países en
el mundo. Las medidas contra la proliferación y
para el control de armas pueden disminuir, pero no eliminar
del todo la amenaza de las armas biológicas. Por
esto, es necesario la creación y la adhesión
a una ética aceptada mundialmente que rechace la
creación y la utilización de armas biológicas.
- REFUERZO DE LOS SISTEMAS DE SALUD PUBLICA Y DE CONTROL DE
ENFERMEDADES
- Un elemento importante al tratar una enfermedad epidémica
es una fuerte infraestructura de salud pública. La
inversión en los sistemas de salud pública
aumentará la capacidad de detectar y contener prontamente
los brotes de enfermedad raros o inusuales, ya sean inducidos
de manera deliberada o naturales. Se necesitan funciones
de salud pública principales (control de enfermedades
y servicios de apoyo de laboratorio) como un fondo para
la detección, investigación y respuesta a
todas las amenazas epidémicas. Un programa global
de vigilancia más eficaz mejorará la respuesta
a las enfermedades contagiosas que se presentan en forma
natural y permitirá la detección temprana
y la identificación de nuevas enfermedades.
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Es muy importante que los médicos estén
alertas a los casos de enfermedades infecciosas inusuales,
que soliciten ayuda a los especialistas en diagnóstico
de enfermedades infecciosas e informen con prontitud los
casos a las autoridades de salud pública. Puesto
que un médico sólo puede detectar uno o
algunos casos, y tal vez no reconozca que se trata de
un brote, es muy importante la cooperación entre
los médicos de atención primaria y las autoridades
de salud pública.
-
Las autoridades de salud pública que tratan una
epidemia necesitarán la cooperación de organismos
especialistas en emergencias, encargados de aplicar la
ley, establecimientos de atención médica
y una variedad de organizaciones al servicio de la comunidad.
Es importante contar con una planificación anticipada
para que los distintos grupos trabajen juntos de manera
eficaz. Además de realizar actividades de control
para una detección temprana e información,
los esfuerzos de salud pública se deben dirigir
a educar al personal de atención primaria y de
salud pública sobre los agentes potenciales que
podrían utilizarse, crear los medios en laboratorios
que permitan la rápida identificación de
los agentes biológicos, proporcionar servicios
médicos y hospitalarios, como también vacunas
y medicamentos que controlen la epidemia.
- AUMENTO DE LA PREPARACION MEDICA Y DE LA CAPACIDAD DE RESPUESTA
- Es probable que el primer indicio de que se han diseminado
armas biológicas sea la consulta de pacientes con
los médicos tratantes, en especial los que presenten
cuadros graves. Por lo tanto, los médicos tendrán
una función importante en la detección temprana
de un brote y deben estar preparados a reconocer y a tratar
las enfermedades que deriven del uso de armas biológicas,
al igual que otros agentes infecciosos y a informar con
prontitud de esto a las autoridades de salud pública.
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Durante una epidemia, los médicos tomarán
parte directamente en la atención masificada de
pacientes, incluida la inmunización y profilaxis
de antibióticos, información al público
y en diversas tareas en hospitales y en la comunidad para
controlar la epidemia. Por esto, los médicos deben
participar con las autoridades locales y nacionales en
la preparación y la implementación de planes
de respuesta a brotes infecciosos naturales e intencionales.
- INVESTIGACION DE LAS ARMAS BIOLOGICAS Y LA ETICA MEDICA
- Los rápidos avances en microbiología, biología
molecular e ingeniería genética han creado
oportunidades extraordinarias para la investigación
biomédica y prometen mucho en el mejoramiento de
la salud humana y la calidad de vida. Se pueden esperar
elementos de diagnósticos mejores y más rápidos,
nuevas vacunas y medicamentos terapéuticos. Al mismo
tiempo, existe preocupación por el posible mal uso
de la investigación para la creación de armas
biológicas más potentes y la diseminación
de nuevas enfermedades infecciosas. Puede resultar difícil
hacer una distinción entre la investigación
biomédica legítima y la realizada por científicos
inescrupulosos con la intención perniciosa de producir
armas biológicas más eficaces.
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Todos los que participan en la investigación médica
tienen la obligación moral y ética de considerar
las consecuencias de un uso maligno de sus descubrimientos.
A través de medios deliberados o por descuido,
la modificación genética de los microorganismos
podría crear organismos que sean más virulentos,
resistentes a los antibióticos o que tienen mayor
estabilidad en el medio ambiente. La modificación
genética de los microorganismos podría alterar
su inmunogenicidad, lo que les permitiría evadir
la inmunidad natural y la producida por vacunas. Los avances
en la ingeniería genética y la terapia génica
pueden hacer posible la modificación del sistema
inmunológico de la población aludida que
aumenta o disminuye la susceptibilidad a un patógeno
o afecta el funcionamiento de los genes huéspedes
normales.
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Se debe condenar la investigación que tiene el
propósito específico de crear armas biológicas.
Como científicos y humanitarios, los médicos
tienen la responsabilidad, ante a la sociedad, de condenar
la investigación científica destinada a
la creación y la utilización de armas biológicas,
y de expresar su rechazo al uso de la biotecnología
y tecnologías de información con fines potencialmente
dañinos.
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Los médicos y las organizaciones médicas
tienen una función importante en la sociedad para
exigir la prohibición de las armas biológicas
y desvalorizar su uso, mantener la vigilancia de la investigación
antiética e ilícita, y disminuir el peligro
para la población civil que implica el uso de armas
biológicas.
- RECOMENDACIONES
- Que la Asociación Médica Mundial y las
asociaciones médicas nacionales en el mundo tengan
un papel activo en la promoción de una ética
internacional que condene la creación, producción
o uso de toxinas y agentes biológicos que no estén
justificadas por fines profilácticos, protectores
u otros pacíficos.
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Que la Asociación Médica Mundial, las asociaciones
médicas nacionales y el personal de salud en todo
el mundo promuevan, junto a la OMS, a la ONUy a otros
organismos apropiados, la creación de un consorcio
internacional de líderes médicos y de salud
pública para estudiar la amenaza de armas biológicas,
identificar las medidas que probablemente eviten la proliferación
de armas biológicas y elaborar un plan coordinado
para controlar el brote de enfermedades infecciosas a
nivel mundial. Este plan debe abordar: a) sistemas internacionales
de observación e información para aumentar
la vigilancia y el control de los brotes de enfermedades
infecciosas en el mundo, b) creación de un protocolo
de verificación eficaz basado en el Conveniuo de
la ONU sobre Armas Biológicas y con Toxinas, c)
educación de los médicos y personal de salud
sobre las enfermedades infecciosas emergentes y las armas
biológicas potenciales, d) medios en laboratorios
para identificar patógenos biológicos, e)
disponibilidad de vacunas y medicamentos adecuados y f)
necesidades financieras, técnicas y de investigación
para disminuir el riesgo del uso de armas biológicas
y otras amenazas de enfermedades infecciosas importantes.
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Que la Asociación Médica Mundial llame
a los médicos a estar alertas cuando se presenten
enfermedades y muertes sin explicaciones en la comunidad
y conocer los elementos de vigilancia y control de enfermedades
para responder a los casos de enfermedades o síntomas.
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Que la Asociación Médica Mundial inste
a los médicos, a las asociaciones médicas
nacionales y a otras sociedades médicas a participar
con las autoridades de salud a nivel local, nacional e
internacional en la creación y la implementación
de protocolos de respuesta a catástrofes producidas
por bioterrorismo y brotes naturales de enfermedades infecciosas.
Estos protocolos deben utilizarse como base para informar
a los médicos y al público.
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Que la Asociación Médica Mundial inste
a todos los que toman parte en la investigación
biomédica a considerar las consecuencias y posibles
aplicaciones de su trabajo y a sopesar cuidadosamente
la búsqueda del conocimiento científico
y sus responsabilidades éticas ante la sociedad.
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