Adoptada por la 41ª Asamblea Médica
Mundial Hong Kong, septiembre de 1989
y Revisada en su redacción en la 126ª Sesión
del Consejo Jerusalén, Israel, mayo 1990 y la 170ª Sesión
del Consejo Divonne-les-Bains, Francia, mayo 2005
Los ancianos presentan patologías múltiples como
problemas motores, psíquicos y de orientación. Debido
a esto, necesitan ayuda en sus actividades diarias, circunstancia
que puede llevar a un estado de dependencia. Esto puede hacer
que sus familias y la comunidad los consideren como una carga
y posteriormente limiten o nieguen la atención y servicios.
El maltrato o el abandono de ancianos se puede manifestar de
diversas maneras: físico, psicológico, financiero
o material y médico. Las diferencias en la definición
de maltrato de ancianos presentan dificultades al comparar las
causas y naturaleza del problema. Se han propuesto algunas hipótesis
preliminares sobre la etiología del maltrato de ancianos,
incluidas: la dependencia de otros para prestar servicios, falta
de lazos familiares estrechos, violencia familiar, falta de recursos
económicos, psicopatología de la persona que maltrata,
falta de apoyo comunitario y factores institucionales, como bajas
remuneraciones y malas condiciones de trabajo que contribuyen
a actitudes pesimistas de las personas a cargo.
El fenómeno de maltrato de ancianos es cada vez más
reconocido por establecimientos médicos y organismos sociales.
El primer paso para prevenir el abuso y el abandono de los ancianos
es aumentar la conciencia y conocimiento entre los médicos
y otros profesionales de la salud. Una vez que se han detectado
los casos de alto riesgo y sus familias, los médicos pueden
participar en la prevención primaria del maltrato, al referir
dichos casos a centros de servicios sociales y comunitarios apropiados.
Los médicos también pueden participar al entregar
ayuda e información directamente a los pacientes y sus
familias, sobre los casos de alto riesgos. Al mismo tiempo, los
médicos deben utilizar la atención y la sensibilidad
para mantener la confianza y confidencialidad del paciente, en
especial en el caso de pacientes competentes.
Por lo tanto, la Asociación Médica Mundial adopta
los siguientes principios generales sobre el maltrato de los ancianos.
PRINCIPIOS GENERALES
- Los ancianos deben tener los mismos derechos a atención,
bienestar y respeto que los demás seres humanos.
- El médico tiene la responsabilidad de ayudar a evitar
el maltrato físico y psicológico de los pacientes
ancianos.
- Si el médico es consultado por el anciano directamente,
el hogar de ancianos o la familia, debe velar por que el paciente
reciba la mejor atención posible.
- El médico que constate o sospeche de maltrato, como
se define en esta Declaración, debe discutir la situación
con los encargados, sea la familia o el hogar de ancianos. Si
se confirma que existe maltrato o si se considera una muerte
sospechosa, el médico debe informar a las autoridades
correspondientes.
- Para garantizar la proteccion del anciano en cualquier ambiente,
no debe haber restricciones a su derecho de elegir libremente
el médico. Las asociaciones médicas nacionales
deben luchar para que dicha libre elección sea respetada
en el sistema médico-social.
La Asociación Médica Mundial también presenta
las siguientes recomendaciones a los médicos que tratan
a los ancianos y exhorta a todas las asociaciones médicas
nacionales a dar publicidad a esta Declaración entre sus
miembros y la opinión pública.
RECOMENDACIONES
Los médicos que atiendan ancianos deben:
- hacer mayores esfuerzos para crear una relación de confianza
con los pacientes ancianos a fin de instarlos a pedir atención
médica cuando sea necesario y a sentirse cómodos
cuando confíen en el médico.
- proporcionar una evaluación y tratamiento médico
por los daños producidos por el abuso y/o abandono.
- intentar establecer o mantener una relación terapéutica
con la familia (por lo general, el médico es el único
profesional que mantiene un contacto duradero con el paciente
y la familia), y mantener en la máxima medida posible la
confidencialidad del paciente.
- informar toda sospecha de casos de maltrato o abuso de ancianos,
conforme a la legislación local.
- utilizar un equipo multidisciplinario de tratantes de las profesiones
médica, servicio social, salud mental y legal, cada vez
que sea posible, y
- estimular la generación y utilización de recursos
comunitarios de apoyo que presten servicios domiciliarios, reposo
y disminución del estrés, a las familias de alto
riesgo.
|