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Adoptada por la Asamblea General de la AMM,
Pilanesberg, Sudáfrica, Octubre 2006
Introducción
- El VIH/SIDA es una pandemia mundial que ha creado desafíos
sin precedentes para los médicos y las infraestructuras
de salud. Además de representar una asombrosa crisis
de salud pública, el VIH/SIDA también es fundamentalmente
un problema de derechos humanos. Muchos factores contribuyen
a la propagación de la enfermedad, como la pobreza, la
falta de vivienda, el analfabetismo, la prostitución,
el tráfico de seres humanos, el estigma y la discriminación
y la desigualdad basada en el sexo. Los esfuerzos para vencer
a esta enfermedad se ven limitados por la falta de recursos
humanos y financieros disponibles en los sistemas de salud.
Estos factores sociales, económicos, legales y de derechos
humanos no sólo afectan la dimensión de salud
pública del VIH/SIDA, sino que también a los médicos/personal
de salud y pacientes individualmentre, sus decisiones y relaciones.
Discriminación
- La discriminación contra los pacientes de VIH/SIDA
de parte de los médicos debe ser eliminada completamente
de la práctica de la medicina.
- Todas las personas con VIH/SIDA tienen derecho a una
prevención, apoyo, tratamiento y atención
médica adecuadas con compasión y respeto por
su dignidad humana.
- El médico no puede éticamente rechazar
el tratamiento de un paciente cuya condición esté
dentro del marco de su competencia, por el solo hecho de
que el paciente es seropositivo.
- Las asociaciones médicas nacionales deben colaborar
con los gobiernos, grupos de pacientes y organizaciones
nacionales e internacionales pertinentes para asegurarse
de que las políticas nacionales de salud prohíban
de manera clara y explícita la discriminación
contra las personas con VIH/SIDA.
Atención Médica Apropiada/Competente
- Los pacientes con VIH/SIDA deben recibir atención
médica competente y apropiada en todas las etapas de
la enfermedad.
- Si un médico no puede proporcionar la atención
y los servicios que necesitan los pacientes con VIH/SIDA, debe
derivarlos a los médicos o establecimientos que tengan
los equipos para prestar dichos servicios. Hasta que se realice
el traspaso, el médico debe atender al paciente en la
mejor manera posible.
- Los médicos y otros organismos apropiados deben asegurarse
que los pacientes tengan una información precisa sobre
los medios de transmisión del VIH/SIDA y las estrategias
para protegerse de la infección. Se deben tomar medidas
innovadoras para asegurar que todos los miembros de la población
y los grupos a riesgo en particular sean informados para este
efecto.
- Con respecto a los pacientes que han resultado seropositivos,
los médicos deben poder aconsejarlos eficazmente sobre:
- la actitud responsable que deben adoptar para evitar
la propagación de la enfermedad,
- las medidas que deben adoptar para proteger su propia
salud y
- la necesidad de avisar a sus parejas sexuales y de intercambio
de jeringas, pasadas y presentes, y también otros
contactos pertinentes (como el personal médico y
dental) sobre su posible infección.
- Los médicos deben reconocer que mucha gente todavía
piensa que el VIH/SIDA es una condena a muerte automática,
por lo que no desea hacerse un examen. Los médicos deben
asegurarse que los pacientes tengan información precisa
sobre las opciones de tratamiento disponibles. Los pacientes
deben entender el potencial del tratamiento antirretroviral
(TARV) para mejorar no sólo su condición médica,
sino que también la calidad de sus vidas. Un TARV eficaz
puede extender mucho el período en el que los pacientes
pueden llevar una vida productiva sana, funcionando socialmente
y en su lugar de trabajo y manteniendo su independencia. El
VIH/SIDA se considera cada vez más como una condición
crónica manejable.
- Aunque los médicos defiendan con énfasis el
TARV como la mejor solución para los pacientes con VIH/SIDA,
ellos también deben asegurarse que sus pacientes estén
total y precisamente informados sobre todos los aspectos del
TAVR, incluidas la toxicidad potencial y los efectos secundarios.
Los médicos también deben aconsejar a sus pacientes
con honestidad sobre la posibilidad de fracaso del TAVR como
primera instancia y de las otras opciones en dicho caso. Se
debe enfatizar la importancia de seguir el tratamiento y así
disminuir el riesgo de fracaso.
- Los médicos deben ser conscientes de que la mala información
sobre los aspectos negativos del TARV ha creado resistencia
al tratamiento de parte de los pacientes en algunas áreas.
Cuando se difunda una mala información sobre el TARV,
los médicos y las asociaciones médicas deben tener
como prioridad inmediata el requerir públicamente la
fuente de la mala información y trabajar con la comunidad
afectada de VIH/SIDA para contrarrestar los efectos negativos
de esta mala información.
- Los médicos deben incitar la participación de
redes de apoyo para ayudar a que los pacientes sigan el tratamiento
ARV. Con el consentimiento del paciente, se debe proporcionar
consejo y formación a los familiares a fin de ayudarlos
a prestar una atención de familia. Los médicos
deben reconocer que las familias y otras redes de apoyo son
elementos cruciales para seguir los tratamientos y en muchos
lugares son el único medio de ampliar el sistema de atención,
de modo que los pacientes reciban la atención que necesitan.
- Los médicos deben ser conscientes de las actitudes
discriminatorias hacia el VIH/SIDA que están generalizadas
en la sociedad y la cultura. Puesto que los médicos son
los primeros y a veces los únicos en conocer la condición
VIH de los pacientes, ellos deben poder aconsejar a los pacientes
sobre sus derechos sociales y legales básicos y responsabilidades
o bien enviarlos a consejeros especialistas en los derechos
de las personas con VIH/SIDA.
Exámenes
- Se debe exigir el examen obligatorio del VIH para la donación
de sangre y los componentes sanguíneos destinados a la
donación o a la elaboración de productos sanguíneos,
los órganos y otros tejidos para trasplantes y el semen
u óvulos recolectados para procedimientos de reproducción
asistida.
- El examen obligatorio del VIH realizado en una persona contra
su voluntad es una violación de la ética médica
y los derechos humanos. Se pueden hacer excepciones a esta regla
en los casos más extremos y deben ser revisadas por un
grupo de expertos en ética o ser sometidos a revisión
judicial.
- Los médicos deben explicar con claridad el propósito
de un examen de VIH, las razones que lo recomiendan y las consecuencias
de un resultado positivo. Antes de realizar un examen el médico
debe tener un plan de acción en caso de obtener un resultado
positivo. Se debe obtener el consentimiento informado del paciente
antes de llevar a cabo el examen.
- Aunque algunos grupos son catalogados de "alto riesgo",
toda persona que ha tenido una relación sexual sin protección
debe considerarse en riesgo. Los médicos deben tener
la iniciativa de recomendar el examen a los pacientes, basado
en el entendimiento mutuo del nivel de riesgo y el potencial
de beneficiarse con el examen. Se debe ofrecer habitualmente
el examen a las mujeres embarazadas.
- El examen voluntario anónimo del VIH debe estar disponible
para toda persona que lo solicite, junto con mecanismos de apoyo
para después del examen.
Protección contra el VIH en el Contexto de la Atención
Médica
- Los médicos y el personal de salud tienen derecho
a un ambiente de trabajo seguro. Especialmente en los países
en desarrollo, el problema de la exposición laboral al
VIH ha contribuido a los altos índices de desgaste de
la fuerza laboral de salud. En algunos casos, los empleados
se infectan con el VIH y en otros casos, el temor a la infección
lleva al personal de salud a dejar sus trabajos voluntariamente.
Esta causa también produce que el personal de salud se
niegue a tratrar pacientes con VIH/SIDA. De igual modo, los
pacientes tienen derecho a estar protegidos al máximo
del contagio de VIH del personal de salud y en instituciones
de salud.
- Se deben implementar procedimientos adecuados de control
de infecciones y precauciones universales compatibles con
la mayoría de las normas nacionales e internacionales
actuales, según corresponda, en todos los establecimientos
de salud. Esto incluye procedimientos para el uso de TARV
preventivo para los profesionales de salud que han estado
expuestos al VIH.
- Si no hay dispositivos de seguridad apropiados para proteger
a los médicos o los pacientes de la infección,
los médicos y las asociaciones médicas nacionales
deben tomar medidas para corregir esta situación.
- Los médicos que estén infectados con el
VIH no deben tomar parte en ninguna actividad que cree un
riesgo de transmisión de la enfermedad a otros. En
el contexto de una posible exposición al VIH, la
actividad en la que el médico desee participar será
el factor de control. Un grupo o comité de personal
de salud con conocimientos específicos sobre enfermedades
contagiosas debe determinar si una actividad es aceptable
o no.
- Al prestar atención médica, si existe riesgo
de transmisión de una enfermedad infecciosa del médico
al paciente, la información de ese riesgo al paciente
no es suficiente; los pacientes tienen derecho a esperar
que sus médicos no aumenten su exposición
al riesgo de contraer una enfermedad infecciosa.
- Si no existe riesgo, la revelación de la condición
médica del facultativo a sus pacientes no servirá
ningún propósito práctico.
Protección de la Privacidad del Paciente y los Problemas
Relacionados con la Notificación
- El miedo al estigma y la discriminación es la fuerza
que mueve la propagación del VIH/SIDA. Las repercusiones
sociales y económicas de ser identificado como infectado
son devastadoras e incluyen la violencia, rechazo de la familia
y los miembros de la comunidad, pérdida de vivienda y
de empleo son sólo algunas. La normalización de
la presencia del VIH/SIDA en la sociedad a través de
la educación pública es la única manera
de disminuir las actitudes y prácticas discriminatorias.
Hasta que esto se logre a nivel mundial o se encuentre un remedio,
las personas que pueden estar infectadas se negarán a
someterse a un examen para evitar las consecuencias. Los efectos
de que las personas no sepan su situación con respecto
al VIH no sólo son desastrosos a nivel personal puesto
que no reciben tratamiento, sino que también tiene altos
índices de transmisión de la enfermedad que son
evitables. El miedo a la entrega no autorizada de información
también representa una falta de incentivo para tomar
parte en la investigación del VIH/SIDA y, por lo general,
afecta la eficacia de los programas de prevención. La
falta de confianza en la protección de la información
médica personal sobre la situación del VIH es
una amenaza para la salud pública en el planeta y constituye
un factor principal en la propagación continua del VIH/SIDA.
Al mismo tiempo, en ciertas circunstancias, el derecho a la
privacidad debe equilibrarse con el derecho de las parejas (sexuales
y de inyección de drogas) de las personas con VIH/SIDA
a ser informadas de su posible infección. La falta al
no informar a las parejas no sólo viola sus derechos,
sino que también produce los mismos problemas de salud
de una transmisión evitable y atraso en el tratamiento.
- Todos los principios y deberes éticos estándares
relacionados con la confidencialidad y la protección
de la información de salud de los pacientes, estipulados
en la Declaración de Lisboa de la AMM sobre los Derechos
del Paciente, se aplican de igual manera para el VIH/SIDA. Además,
las asociaciones médicas nacionales y los médicos
deben considerar las circunstancias especiales y obligaciones
(descritas a continuación) relativas al tratamiento de
los pacientes con VIH/SIDA.
- Las asociaciones médicas nacionales y los médicos
deben, como prioridad, asegurarse que los programas de educación
pública, prevención y orientación del
VIH/SIDA contengan información explícita sobre
la protección de la información del paciente,
no sólo por el aspecto de la ética médica,
sino por el derecho humano a la privacidad.
- Se necesitan dispositivos de seguridad especiales cuando
la atención de casos de VIH/SIDA incluye un equipo
separado físicamente, con servicios a domicilios,
familiares, consejeros, personal del caso u otros que necesitan
información médica para prestar una atención
completa y ayudar a aplicar los tratamientos. Además
de la implementación de mecanismos de protección
en la transmisión de información, se debe
entregar una formación ética sobre la privacidad
del paciente a todos los miembros del equipo.
- Los médicos deben hacer todo lo posible para convencer
a los pacientes con VIH/SIDA de avisar a todas sus parejas
(sexuales o de inyección de drogas) sobre la exposición
y posible infección. Los médicos deben ser
competentes al aconsejar a los pacientes sobre las opciones
para dar aviso a sus parejas. Estas opciones deben incluir:
- aviso a la pareja(s) por parte del paciente. En este
caso, el paciente debe recibir consejos sobre la información
que se debe entregar a la pareja y las estrategias para
transmitirla con sensibilidad y de manera que sea entendida
fácilmente. Se debe preparar un programa para comunicar
el aviso y el médico debe realizar un seguimiento
del paciente a fin de asegurarse que se ha dado el aviso.
- aviso a la pareja(s) por parte de terceros. En este
caso, el tercero debe hacer todo lo posible para proteger
la identidad del paciente.
- Cuando todas las estrategias para convencer al paciente
de que tome estas medidas hayan sido agotadas y si el médico
conoce la identidad de la pareja(s) del paciente, el médico
puede estar obligado, ya sea por la ley o por su conciencia,
a tomar medidas y avisar a la pareja(s) de su potencial
infección. Según el sistema existente, el
médico dará aviso directamente a la persona
en riesgo o entregará la información a una
autoridad designada responsable de dar el aviso. En los
casos en que el médico haya decidido revelar la información
sobre la exposición, el médico debe:
- informar al paciente de sus intenciones,
- hasta donde sea posible, asegurar que la identidad
del paciente sea protegida,
- tomar las medidas apropiadas para proteger la seguridad
del paciente, en especial en el caso de una mujer que
sea vulnerable a la violencia intrafamiliar.
- Sin considerar si es el paciente, el médico o
un tercero que da el aviso, a la persona que conozca su
potencial infección se le debe ofrecer apoyo y ayuda
para que tenga acceso a los exámenes y al tratamiento.
- Las asociaciones médicas nacionales deben formular
normas para ayudar a los médicos a tomar decisiones
sobre la notificación. Estas normas deben ayudar
a los médicos a comprender los requisitos legales
y las consecuencias de las decisiones, al igual que los
aspectos médicos, psicológicos, sociales y
éticos.
- Las asociaciones médicas nacionales deben trabajar
con los gobiernos para asegurarse que los médicos
que cumplen con su obligación de notificar a las
personas en riesgo, y que toman precauciones para proteger
la identidad de sus pacientes, cuenten con la protección
legal adecuada.
Educación Médica
- Las asociaciones médicas nacionales deben ayudar
en la formación y educación de médicos
en las estrategias de prevención y los tratamientos más
actuales disponibles para todas las etapas del VIH/SIDA, incluidas
la prevención y la ayuda.
- Las asociaciones médicas nacionales deben insistir
y ayudar cuando sea posible en la educación de los médicos
en los aspectos psicológico, legal, cultural y social
del VIH/SIDA.
- Las AMNs deben apoyar totalmente los esfuerzos de los médicos
que desean concentrar su experiencia en la atención del
VIH/SIDA, incluso cuando esta enfermedad no esté reconocida
como una especialidad o subespecialidad oficial en el sistema
de educación médica.
- La AMM insta a sus AMNs a promover la inclusión de
cursos designados y completos sobre el VIH/SIDA en los programas
de educación médica de pre y postgrado, al igual
que en la educación médica continua.
14.10.2006
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