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Adoptada por la 48ª Asamblea General,
Somerset West, Sudáfrica, octubre 1996
y enmendada por la Asamblea General de la AMM, Seúl, Corea,
octubre 2008
Introducción
El aumento general de la resistencia a los medicamentos antimicrobianos,
incluida la aparición de cepas de bacterias resistentes
a todos los agentes antibacteriales disponibles, ha creado un
problema de salud pública de proporciones con potencialidad
de crisis, que tiene importantes consecuencias económicas
y de seguridad nacional. La aparición de microorganismos
resistentes es un problema cuando se utilizan agentes antimicrobianos.
El aumento en las poblaciones a alto riesgo que necesitan frecuentemente
terapias antimicrobianas, incluidos los pacientes inmunocomprometidos,
los que tienen intervenciones médicas invasoras, los que
tienen aparatos médicos implantados y los pacientes con
enfermedades crónicas que los debilitan; todo esto ha agravado
el problema. El hecho de que ciertas enfermedades infecciosas
han sido asociadas con la aparición de enfermedades crónicas
y cáncer agrega otra dimensión al problema.
Se necesitan renovados esfuerzos para aumentar la conciencia
sobre la resistencia antimicrobiana, a fin de contener y retardar
su avance. La cooperación internacional es esencial para
lograr este objetivo, incluidos los elementos globales, nacionales
y locales. En particular, es vital la implementación de
esfuerzos nacionales y mundiales para detener el desarrollo y
avance de la resistencia antimicrobiana; las declaraciones sin
voluntad internacional para lograr resultados no es suficiente.
Dada la dinámica de la resistencia antimicrobiana, la necesidad
de que la industria farmacéutica produzca continuamente
nuevos antimicrobianos puede ser anticipada.
El mal uso y abuso importante de los agentes antimicrobianos
ha agudizado el problema al agregar presiones de selección
a las poblaciones de microbios que favorecen la mutación
a la resistencia a los antibióticos. Esto incluye prescripciones
inapropiadas de profilácticos antimicrobianos o tratamiento
de infecciones bacteriales de parte de los médicos y pacientes
que no respetan los regímenes antimicrobianos. Es así
como existe la necesidad de formación y educación
más profundizada a fin de mejorar el uso clínico
adecuado de los antimicrobianos y evitar que se desarrolle la
resistencia. Es necesario a cada nivel educar al público
sobre el uso apropiado de los antimicrobianos y el problema de
la resistencia antimicrobiana.
La disponibilidad de agentes antimicrobianos sin prescripción
en muchos países en desarrollo aumenta la resistencia a
los antibióticos, esta práctica debe ser detenida.
El creciente aumento de medicamentos falsos es otro factor de
riesgo importante que se expande. Para solucionar este problema
es necesario una importante cooperación entre los países
y el desarrollo y uso de mejores tecnologías para verificar
la autenticidad de los productos farmacéuticos, como también
controlar la seguridad de transporte del lugar de fabricación
al consumidor. De igual modo, el uso inapropiado de antibióticos
en la medicina veterinaria y la producción de ganado en
muchos países necesita estar controlada.
Recomendaciones
A nivel mundial
-
Cada gobierno debe crear comisiones nacionales a distinto
nivel para recolectar información nacional sobre el
uso de antibióticos y la resistencia antimicrobiana,
y dar prioridad a la regulación, intervención
y otras medidas para disminuir la resistencia antimicrobiana.
-
La Asociación Médica Mundial y sus asociaciones
médicas nacionales miembros deben defender lo siguiente:
-
Que cada gobierno coopere con la Organización
Mundial de la Salud (OMS) para aumentar la eficacia de
la red mundial de la OMS de vigilancia de la resistencia
antimicrobiana. Esto ayudará a la recolección,
calidad y propagación de información; el
monitoreo del progreso en el combate de la resistencia
antimicrobiana; la creación de formularios apropiados
y el apoyo científico para intervenciones.
-
Que la OMS examine el factor de viajes internacionales
y acuerdos de comercio en el desarrollo de la resistencia
antimicrobiana.
-
Que exista una amplia aplicación de tecnología
verificable para asegurarse de la autenticidad de los
productos farmacéuticos.
-
La Asociación Médica Mundial y sus asociaciones
médicas nacionales deben instar a sus gobiernos a:
-
Financiar una investigación más básica
y aplicada dirigida a la producción de agentes
y vacunas antimicrobianas innovadoras y al uso apropiado
y seguro de dichas herramientas terapéuticas.
-
Crear incentivos para que la industria farmacéutica
siga adelante con programas de investigación y
producción que tengan como resultado la disponibilidad
de agentes y vacunas antimicrobianos innovadores y métodos
de diagnóstico rápido.
A nivel nacional
Las asociaciones médicas nacionales deben:
-
Instar a que sus gobiernos exijan que los agentes antimicrobianos
estén disponibles sólo con prescripción
de los profesionales de salud o veterinarios licenciados y
cualificados.
-
Instar a que sus gobiernos inicien una campaña nacional
en los medios de comunicación que explique al público
las peligrosas consecuencias del abuso y mal uso de los antibióticos.
-
Tratar activamente de crear un sistema nacional de vigilancia
de la resistencia antimicrobiana que proporcione a los médicos
la información necesaria para prestar una atención
oportuna, basada en evidencia y de alta calidad. La información
de este sistema debe estar conectada o al menos ser transmitida
a la red mundial de la OMS de vigilancia de la resistencia
antimicrobiana.
-
Crear normas sobre el uso apropiado de los antobióticos
para las condiciones médicas comunes, como las infecciones
respiratorias, tonsilitis, pneumonia e infección urinaria;
continuar con la creación de un sistema de vigilancia
nacional para la venta de antimicrobianos.
-
Instar a las escuelas de medicina y los programas de educación
médica a renovar esfuerzos para enseñar a los
médicos el uso apropiado de los agentes antimicrobianos
y prácticas apropiadas de control de infecciones, incluido
el uso de antobióticos en pacientes ambulatorios.
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Instar a sus gobiernos, en colaboración con las autoridades
veterinarias, a restringir estrictamente el uso de agentes
antimicrobianos como complementos alimentarios para animales
a los antimicrobianos que no tienen consecuencias para la
salud pública humana.
A nivel local
Los médicos deben:
-
Asumir un papel de liderazgo en sus hospitales, clínicas
y comunidades con respecto a los hábitos antisépticos
apropiados, uso de los agentes antimicrobianos y resistencia
antimicrobiana, prevención y programas de control.
Esto se aplica en especial a los médicos con formación
en enfermedades infecciosas y microbiología clínica.
-
Crear conciencia entre sus pacientes sobre la terapia antimicrobiana,
sus riesgos y beneficios, la importancia de respetar la prescripción,
prácticas de higiene óptimas y el problema de
la resistencia a los medicamentos antimicrobianos.
-
Cuando sea posible, buscar estrategias para disminuir el
uso de antibióticos que no comprometen la calidad de
la atención del paciente, como prescripciones para
"esperar y ver" en caso de tratamiento de una otitis
aguda.
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