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Adoptada por la 44ª Asamblea Médica
Mundial Marbella, España, Septiembre de 1992, y revisada
por
la Asamblea General de la AMM, Pilanesberg, Sudáfrica,
octubre 2006
Introducción
- A nivel mundial, el aumento previsto de la cantidad de vehículos
en circulación (apenas 1% per capita en China en 2001,
74% en Estados Unidos) ha llevado a la Organización Mundial
de la Salud (OMS) a pronosticar un gran aumento de la tasa de
muertes. Los accidentes de tránsito se convertirán
en la 3ª causa más importante de muerte en el mundo
en 2020, mientras que en 1990 ocupaba el 9º lugar. La OMS
calcula que durante este período la cantidad de muertos
en accidentes disminuirá un 30% en los países
ricos, pero aumentará un 20% en los países con
ingresos bajos y medios.
- Los muertos y heridos a causa de los accidentes de tránsito
junto con las colisiones entre peatones y vehículos son
un problema de salud pública importante. En muchos países
en donde el consumo de alcohol es parte integral de la vida
diaria, se ha demostrado que conducir bajo los efectos del alcohol
es la causa de casi la mitad de los muertos y heridos graves
producidos por los accidentes de tránsito.
- Un cambio en el comportamiento de los conductores con respecto
al consumo de alcohol parece ser el enfoque más prometedor
para evitar muertos y heridos por accidentes de tránsito.
Las medidas que prohíban conducir bajo los efectos del
alcohol producirán un notable mejoramiento en la seguridad
vial y una apreciable disminución de la cantidad de muertos
y heridos.
- La conducción de un vehículo implica la aceptación
de ciertos riesgos. El conductor cuidadoso siempre estará
consciente de los riesgos y al mismo tiempo se asegurará
que el nivel del riesgo nunca alcance un punto inaceptable.
El alcohol altera la evaluación subjetiva en el conductor
del riesgo, de modo que conduce con más imprudencia,
mientras que al mismo tiempo su capacidad para conducir se ve
afectada.
- Sin considerar la cantidad de alcohol consumido, la máxima
concentración de alcohol en la sangre se alcanza:
- después de media hora con el estómago vacío,
- después de una hora con comidas.
Por otro lado, el cuerpo necesita mucho tiempo para eliminar
el alcohol. Una persona en buen estado de salud elimina el alcohol
a un ritmo que disminuye la concentración de alcohol
en la sangre de 0,1 a 0,15 gramos por litro de alcohol cada
hora.
- En la actualidad, la cantidad de alcohol permitida en la
sangre varía según el país, sería
deseable fijar un nivel uniforme de alcohol en la sangre máximo
permitido de 0,5 gramos por litro lo suficientemente bajo para
permitir que el conductor promedio mantenga su capacidad de
evaluar un riesgo.
- La información entregada por los profesionales de
la salud y los médicos debe estar destinada a que cada
conductor tome conciencia de estos riesgos. Cuando un conductor
ha sido informado de esto, es importante que tome la decisión
de conducir o no antes de consumir alcohol en cantidades suficientes
que alteren sus sentidos.
- El alcohol es una substancia psicotrópica que actúa
en el sistema nervioso central. Esencialmente, el abuso del
alcohol o la dependencia de las drogas son prácticas
adictivas que pueden producir dificultades neurológicas
o psiquiátricas, que a su vez pueden iniciar una repentina
alteración de la función cerebral y con esto poner
en peligro la seguridad vial. Ciertos medicamentos interactúan
negativamente con el alcohol, se sabe que en particular algunas
combinaciones disminuyen la atención. Cuando se toman
medicamentos, ya sea legales o ilegales, con alcohol, el efecto
de éste se intensifica. La mezcla puede producir disfunciones
mentales que son muy peligrosas para los conductores. Se debe
enseñar e informar a los médicos sobre estos efectos
farmacológicos.
- Cuando los médicos y otros profesionales de la salud
otorgan certificados de capacidad para conducir, pueden utilizar
esta oportunidad para educar a los conductores y entregar un
mensaje de prevención y responsabilidad personal. En
algunos países, los importantes problemas de salud pública
causados por el alcohol en las vías son una justificación
para tener políticas más estrictas que requieren
la coordinación de diferentes iniciativas. Los médicos
también pueden contribuir en esto al cumplir con la legislacióin
actual y al aplicar el más alto nivel de vigilancia de
la escala y la seriedad del problema de seguridad vial. En el
caso de una segunda infracción o de una gran dependencia
del alcohol que indique un consumo regular excesivo, el conductor
puede ser declarado incapacitado para conducir por un tiempo
suficiente para asegurarse que cuando vuelva a certificarse
que está capacitado para conducir, ya no sea una amenaza
para la seguridad vial.
- En la mayoría de los países, los accidentes
de tránsito relacionados con el consumo de alcohol afectan
a adolescentes y adultos jóvenes en un grado desproporcionadamente
alto, se deben utilizar todos los recursos para disminuir su
consumo de alcohol. Los médicos también deben
participar al disminuir la posibilidad de conducción
peligrosa a través de la desintoxicación y rehabilitación
de los conductores ebrios. Estas iniciativas deben estar basadas
en un análisis detallado del problema que se manifiesta
en cada país o cultura. Sin embargo, en general, el alcoholismo
es una condición médica que tiene relación
con dificultades psicológicas o sociales e interpersonales
que afectan a la familia y al entorno laboral o social.
- Para ser eficaz, las iniciativas educacionales y preventivas
deben:
- Educar a la población, en especial a los jóvenes,
sobre la gravedad del problema y los peligros de conducir
bajo los efectos del alcohol, con el objetivo de cambiar
las actitudes y el comportamiento individual en cuanto a
la conducción y al consumo de alcohol o drogas.
- Apoyar este cambio de conducta con la implementación
de expectativas legales apropiadas y medidas coercitivas,
como las multas o la suspensión de la licencia.
- Indentificar a las personas alcohólicas, lo que
necesita medidas prácticas, como un cuestionario,
test psicológico y controles aleatorios.
- Restringir la promoción de bebidas alcohólicas,
incluida la publicidad y el auspicio de eventos.
- Se deben considerar otras medidas y adoptarlas si es apropiado.
Por ejemplo:
- Idear estrategias para asegurar un transporte seguro
a los domicilios cuando se consuma alcohol.
- Experimentar con aparatos que impidan que las personas
con niveles no autorizados de alcohol en la sangre puedan
poner en marcha o conducir el vehículo.
- Uso más generalizado del test de alcoholemia (químico
o electrónico).
- Adoptar un mínimo legal de edad para comprar y
consumir alcohol en cada país. Los países
también deben adoptar políticas que penalicen
al conductor y retiren su licencia si el conductor es menor
de la edad legal y es condenado por conducir bajo los efectos
del alcohol.
Recomendaciones
- La AMM insta a las asociaciones médicas nacionales
y a cada médico a continuar la promoción de los
siguientes principios:
- Los accidentes de tránsito asociados al consumo
de alcohol son un problema importante de salud pública,
pero evitable. Las autoridades deben asignar recursos de
salud pública que sean proporcionales a la gravedad
del problema.
- Cuando se aplican y siguen medidas preventivas, es necesario
un buen entendimiento de los grupos de edades y sociales
en cuestión, como también un conocimiento
mínimo de las condiciones sociales que a menudo son
la causa del problema.
- Cuando se trata de grupos sociales, se deben establecer
estrategias de respuesta general que pueden incluir la limitación
del consumo de alcohol y pedir a los que venden bebidas
alcohólicas que compartan la responsabilidad de las
consecuencias de la venta de dichos productos. La educación
y las políticas deben promover la moderación
y la responsabilidad en el consumo de alcohol y deben tratar
de disminuir la posibilidad de que alguien consuma alcohol
y luego conduzca. En particular, eliminar el alcohol en
los lugares de trabajo y en situaciones en las que los consumidores
deben conducir después de beber, esto debe ser el
objetivo de las políticas de organización.
La promoción de bebidas no alcohólicas es
una herramienta importante para facilitar estas políticas.
- Los accidentes de tránsito asociados al consumo
de alcohol pueden ser considerados como señal de
otras conductas adictivas y violentas. Esto debe tomarse
en cuenta en el tratamiento médico del paciente.
- Una persona alcohólica debe tener acceso a los
servicios de rehabilitación. Cuando un conductor
tiene un exceso de alcohol en la sangre (o su aliento),
se deben examinar otros factores asociados a su consumo
excesivo e incluirlos en el programa de rehabilitación.
Estos programas de rehabilitación deben ser financiados
con fondos públicos
- La educación de la población sobre el alcohol
se debe centrar en dar a conocer a la gente la influencia
negativa del alcohol en la capacidad de conducir y evaluar
los riesgos. Se debe hacer que el público reconozca
mejor los riesgos y las complicaciones médicas asociadas
a la conducción bajo los efectos del alcohol.
- El problema del consumo de alcohol en los adolescentes
y adultos jóvenes y su relación con la seguridad
vial debe estar incluido en el currículo escolar
y en las medidas y políticas preventivas de la comunidad
para que una actitud responsable se convierta en la norma.
- Puesto que las pequeñas cantidades de alcohol tienen
un efecto directo en el cerebro, con alteraciones notadas
en niveles bajos como 0,3 gramos por litro, los médicos
debe tratar de argumentar para lograr fijar el nivel de
alcohol en la sangre considerado aceptable para conducir
un vehículo lo más bajo posible y no más
de 0.5 gramos por litro.
- Todo conductor que se vea involucrado en un accidente
de tránsito debe someterse a un control de concentración
de alcohol en la sangre o de aliento.
- La práctica de realizar alcoholemias aleatorias
de aliento a los conductores debe ser intensificada y debe
realizarse más investigación para encontrar
otras maneras de controlar la orina, el aliento y la saliva,
a fin de identificar a los conductores que no estén
en condiciones y así evitar que conduzcan un vehículo.
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