Recomendaciones para orientar a los médicos que realizan
investigaciones biomédicas en seres humanos
La idea de un documento sobre este tema se presentó por
primera vez al comité de Etica Médica en 1953. Sin
duda que las asociaciones miembros que solicitaron el estudio
de este asunto estuvieron inspiradas en parte por los horrores
- revelados durante los juicios de Nuremberg - de médicos
que participaron en experimentación en seres humanos sin
importarles el bienestar de esas personas. En consecuencia, la
AMM sintió la necesidad de proporcionar a los médicos
de todo el mundo recomendaciones que los guiaran en la investigación
biomédica en seres humanos. Después de muchos años
de discusiones y de investigación, se preparó un
proyecto de Declaración que se presentó originalmente
en 1961, fue examinado y revisado varias veces hasta su adopción
final en la 18ª Asamblea General de Helsinki en 1964.
La Declaración se mantuvo sin cambios hasta 1975, aunque
en varias ocasiones hubo intentos o sugerencias de revisarla conforme
al rápido avance de la tecnología médica.
El Consejo no se demoró en nombrar a un subcomité
especial formado por tres médicos escandinavos (Clarence
Blomquist de Suecia, Erik Enger de Noruega y Povl Riis de Dinamarca)
para realizar una revisión que representara de manera más
específica las ideas y entregara normas más detalladas.
Las recomendaciones de este comité fueron aceptadas por
la 29ª Asamblea General en Tokio, Japón en 1975.
Aunque el enfoque general y las ideas principales se mantuvieron,
las revisiones de 1975 fueron extensas: cambio de terminología
a través del texto, 17 párrafos nuevos, enmienda
de varios puntos existentes y reestructuración del documento.
El resultado de estos cambios fue que la lista de "Principios
Básicos" fue alargada y se agregaron las dos categorías
siguientes (la primera aborda la investigación combinada
con la atención terapéutica y la segunda, la investigación
con fines exclusivamente científicos) para entregar normas
más específicas en esas circunstancias particulares.
En 1983, todas las Declaraciones de la AMM fueron revisadas para
asegurar la consistencia y el uso de la terminología actual.
La Declaración de Helsinki fue revisada nuevamente, aunque
la mayoría de las revisiones fueron de redacción.
El único cambio importante fue una nueva cláusula
que estipula: "cuando un menor tome parte en la investigación
se debe obtener su consentimiento".
En 1989, la Asociación Médica de Alemania expresó
su preocupación por el Principio Básico 2 de la
Declaración que pide que se debe remitir un protocolo experimental
a "un comité independiente especialmente designado".
La Asociación Médica de Alemania presentó
una enmienda para definir de manera más clara la designación
y la condición de este comité que fue adoptada por
la Asamblea de Hong Kong en 1989.
La Declaración volvió a ser enmendada en la 48ª
Asamblea en Sudáfrica en 1996. Esta vez se agregó
una nueva frase a fin de "no excluir el uso de placebo inerte
en los estudios en que no existen métodos diagnósticos
o terapéuticos probados".
Para cerrar esta sección sobre la Declaración de
Helsinki se debe hacer notar que este documento de la AMM ha tenido
un gran impacto en la experimentación humana y ha servido
para establecer comités éticos en diversos países
para controlar los projectos de investigación en seres
humanos. Ha sido adoptada no sólo por las asociaciones
miembros de la AMM, sino que también es recomendada por
la Organización Mundial de la Salud y citada por muchos
laboratorios internacionales, sociedades de especialidades médicas,
comité de ministros del Consejo de Europa, etc.
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