Diciembre 2006 - VIH/SIDA
La aparición del VIH/SIDA en los años ochenta produjo
mucha reflexión ética y elaboración de políticas,
además de las respuestas clínicas y de investigación
que requería la epidemia. A falta de un tratamiento eficaz,
se focalizó en la responsabilidad de los profesionales
de la salud de atender a los pacientes sin considerar su condición
o su origen. Esto implica el combate de prejuicios contra la homosexualidad
y la dependencia de las drogas y la incertitud del riesgo de transmisión
del virus. A pesar de un poco de oposición de sus miembros,
muchas, más bien la mayoría de las asociaciones
médicas reiteraron la responsabilidad tradicional de los
médicos de tratar a los pacientes que lo necesitan, incluso
si esto incluye algún riesgo para la propia salud del médico
(véase por ejemplo la Declaración
de la AMM sobre la Responsabilidad Profesional de los Médicos
en el Tratamiento de Pacientes con Sida). Las políticas
de las asociaciones médicas también resistieron
las llamadas para la identificación pública de las
personas infectadas con el virus, porque es necesario protegerlas
del estigma social que se atribuye a esta condición pudo
más que los intereses de los encargados de la salud pública
y proveedores de atención médica.
Durante los años noventa y después, la controversia
sobre la responsabilidad de los médicos y otro personal
de salud en el tratamiento de pacientes con Sida por el riesgo
de contagio ha sido muy poca. Por otro lado, ha aumentado el debate
sobre si la situación de un paciente con VIH debe mantenerse
en secreto. Por una parte, se estima que la disponibilidad de
la profilaxis y el tratamiento para el VIH debe incluir un examen
de rutina de las poblaciones en riesgo y las madres embarazadas
y entregar la información de los resultados a los médicos
y a las autoridades de salud pública, para así "normalizar"
la situación. Por otro lado, en muchos lugares del mundo
persiste el grave estigma relacionado con el VIH y la revelación
de los resultados de los exámenes positivos llevaría
a que muchos evitaran los exámenes. Sería difícil,
si no imposible, elaborar una política sobre este asunto
que sea aceptable en todas partes.
Los tratamientos para el VIH han agregado otros problemas éticos,
en especial en relación con el acceso a dichos tratamientos.
A pesar de los altos costos iniciales de estos tratamientos, muchos
países ricos los han puesto a disposición de todos
sus ciudadanos. Sin embargo, la mayoría de las personas
seropositivas viven en países pobres que no cuentan ni
con los recursos ni con la infraestructura para ofrecer tratamiento
a todos los que lo necesitan. La OMS, UNAIDS y varias ONGs han
establecido programas para satisfacer esta necesidad (véase
el tema del mes de febrero
de 2005), pero falta mucho para lograrlo. Uno de los principales
obstáculos es la protección de la patente de los
productos farmacéuticos, lo que hace que la producción
y distribución de copias genéricas más baratas
sea difícil o imposible.
Otros problemas éticos se plantean en la búsqueda
de una vacuna eficaz contra el SIDA. Entre los considerados en
el documento de UNAIDS 2000 Ethical
considerations in HIV preventive vaccine research están
los siguientes: participación de la comunidad en la formulación
de los ensayos, revisión ética apropiada de los
ensayos propuestos, protección de las poblaciones vulnerables,
utilización apropiada del placebo, consentimiento informado,
atención continua de los participantes en los ensayos y
la inclusión de mujeres y niños.
En octubre de 2006, la Asamblea General de la AMM adoptó
una nueva Declaración sobre
el VIH/SIDA y la Profesión Médica. El documento
aborda los siguientes temas: discriminación, atención
médica apropiada/competente, exámenes, protección
del VIH en el marco de la atención médica, protección
de la privacidad del paciente y asuntos relacionados con la denuncia
y educación médica.
Otras políticas sobre el tema de las asociaciones médicas
nacionales:
Noviembre 2006 - Los Cuidados en
el Término de la Vida
Con el rápido avance, a partir de los noventa, de las
teconologías que permiten extender la vida, los médicos,
pacientes y familiares a menudo se han sentido obligados a utilizar
estas tecnologías en todas las circunstancias. La muerte
se ha considerado como una derrota médica más bien
que un hecho natural. Cuando queda claro que la muerte ocurrirá
a pesar de los intentos por prolongar la vida, los médicos
a veces consideran que los pacientes ya no necesitan sus servicios
y se van a atender a otros pacientes con mejores pronósticos.
Los cuidados del término de la vida se dejan a las enfermeras
y personal social.
La profesión médica, liderada por Elizabeth Kubler-Ross,
Cicely Saunders y Balfour Mount, entre otros, reconoció
finalmente las falencias de este enfoque. Estos pioneros fueron
importantes en el desarrollo de los cuidados paliativos como un
enfoque más humano hacia los pacientes que llegan al término
de sus vidas y de la medicina paliativa como un área especial
del conocimiento médico. Aunque al principio fue marginalizada,
la medicina paliativa poco a poco ha sido reconocida como esencial
en la prestación de un atención de calidad para
los pacientes al término de sus vidas.
La AMM ha tratado las necesidades de los pacientes moribundos
desde 1983 en su Declaración
de Venecia sobre las Enfermedades Terminales, que fue revisada
durante la Asamblea General de la AMM en 2006. Entonces como ahora,
la Declaración llama a los médicos a aliviar el
sufrimiento y a proteger los mejores intereses de sus pacientes,
incluso en el caso de enfermedades incurables. La versión
de 2006 insta a los médicos y a las instituciones de investigación
a invertir recursos adicionales en la creación de tratamientos
para mejorar los cuidados del término de la vida y a las
escuelas de medicina a incluir en sus currículos la enseñanza
de la medicina paliativa.
Otras políticas de la AMM que abordan temas del término
de la vida son la Declaración
sobre la Eutanasia, Declaración
sobre Suicidio con Ayuda Médica y la Declaración
sobre Voluntad Anticipada.
Varias asociaciones médicas nacionales tienen políticas
y programas sobre el término de la vida, incluidas la Asociación
Médica de Estados Unidos y la Asociación
Médica Británica. Otras fuentes de información
sobre el tema son las siguientes:
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