Septiembre 2006 - La Etica Médica y el Conflicto
Armado
Independientemente de su justificación, los conflictos
armados tienen devastadores consecuencias para la salud y la atención
médica. Además de las muertes y las heridas sufridas
por los combatientes y civiles, los daños a los establecimientos
de salud, degradación del entorno y alteración de
las actividades de una vida normal contribuyen a una mala salud
y a una mortalidad prematura para los sobrevivientes de los conflictos.
Debido a su compromiso con la salud, la profesión médica
por lo general se opone al conflicto armado como medio para resolver
las disputas entre naciones o al interior de ellas. La AMM ha
condenado repetidas veces el conflicto armado:
-
Su Resolución sobre el
Llamado de la Haya para la Paz 1999 estipula los siguientes
objetivos: Reforzar los derechos humanos internacionales,
el derecho humanitario y las instituciones. La solución
pacífica de las discrepancias, incluidas la prevención
de conflictos y la mantención de la paz. Desarme y
eliminación de armas de destrucción masiva,
incluidas las armas nucleares, químicas y biológicas
-
Su Declaración sobre las
Armas y su Relación a la Vida y la Salud estipula
que "Ningún tipo de armamento es médicamente
aceptable para el médico" y que "la creación,
fabricación y venta de armas para usarlas contra el
ser humano es detestable". La Declaración recomienda
específicamente apoyar la prevención y disminución
de muertes relacionadas con las armas.
-
Su Resolución sobre el
Proyecto Sirius: Para determinar qué armas causan males
superfluos o sufrimientos innecesarios insiste en que
del punto de vista médico no son aceptables los "males
necesarios" ni el "sufrimiento necesario" causados
por las armas y llama a las AMNs a apoyar al Comité
Internacional de la Cruz Roja (CICR) para determinar qué
armas causan males superfluos o sufrimientos innecesarios.
-
Su Declaración sobre Armas
Nucleares condena el desarrollo, ensayo, producción,
despliegue, amenaza y utilización de armas nucleares;
pide a todos los gobiernos que se abstengan de desarrollar,
ensayar, producir, desplegar, amenazar y utilizar armas nucleares,
y que se dediquen de buena fe a eliminar las armas nucleares;
pide a todas las asociaciones médicas nacionales que
se unan a la AMM en apoyo a esta Declaración.
-
Su Resolución en apoyo
a la Convención de Ottawa sobre la prohibición
del empleo, almacenamiento, producción y transferencia
de minas antipersonal y sobre su destrucción insta
a las asociaciones médicas nacionales a presionar a
sus gobiernos para que firmen y ratifiquen la convención.
-
Su Declaración de Washington
sobre las Armas Biológicas estipula que "las
asociaciones médicas y todos los relacionados con la
atención médica tienen la responsabilidad especial
de informar al público y a los que elaboran políticas
sobre las consecuencias de las armas biológicas y de
movilizar el apoyo universal que condene la investigación,
desarrollo y utilización de dichas armas por ser moral
y éticamente inaceptables".
Aunque la eliminación de los conflictos armados y de las
armas que los hacen posible es un objetivo importante a largo
plazo, la AMM reconoce que la disminución de lesiones es
lo mejor que se puede lograr en las actuales circunstancias del
recurso generalizado al conflicto armado. Por lo tanto, se ha
preparado las Regulaciones en Tiempos
de Conflicto Armado para ayudar a disminuir al mínimo
los efectos dañinos que tienen estos conflictos para la
salud. Esta Declaración entrega orientación a los
médicos sobre cómo ejercer la medicina durante dichos
conflictos y llama a los gobiernos, fuerzas armadas y otros que
tengan autoridad a respetar las Convenciones
de Ginebra a fin de asegurar que los médicos y otros
profesionales de la salud puedan prestar atención a todo
el que la necesite durante los conflictos armados. Esta obligación
incluye la protección del personal de salud.
Julio 2006 - La Etica Médica
y los Deportes
La ética siempre ha tenido una importancia crucial para
los deportes. La conducta antiética como las trampas es
condenada universalmente y se hacen muchos esfuerzos para detectar
y sancionar a los tramposos, ya sea antes, durante o después
de los eventos. En los últimos años, se ha dado
más interacción entre la ética de los deportes
y la ética médica. El desarrollo de fármacos
que aumentan los rendimientos deportivos ha creado la necesidad
de que los médicos administren estos fármacos mientras
controlan sus efectos en la salud de los atletas. En consecuencia,
los médicos deben distinguir entre las intervenciones médicas
en representación del atleta-paciente que son éticas
y legales y las que no lo son.
La mayoría de la medicina deportiva, como aconsejar una
dieta o ejercicio, no es problemática desde el punto de
vista ético. Por otro lado, algunas intervenciones como
el dopaje son claramente contrarias a la ética, tanto para
el atleta como para el médico. La Declaración
de la AMM sobre las Normas de Atención Médica para
la Medicina Deportiva, adoptada originalmente en 1981 y revisada
por última vez en 1999, es clara sobre este asunto:
La AMM considera que el problema del dopaje es una amenaza para
la salud de los atletas y de los jóvenes en general, y
es también contrario a los principios de ética médica
El médico debe entonces oponerse y negarse a utilizar o
tolerar dichos medios o método que sean contrarios a la
ética médica y/o que puedan ser dañinos para
el atleta que los utilice, especialmente:
- 1. procedimientos que modifican artificialmente los componentes
de la sangre o la bioquímica.
- 2. el uso de drogas u otras substancias, cualquier sea su
índole o vía de administración, inclusive
substancias que estimulan y deprimen el sistema nervioso central
y procedimientos que modifican artificialmente los reflejos.
- 3. intervenciones farmacológicas que pueden inducir
alteraciones de la voluntad o del estado mental general.
- 4. procedimientos tendientes a ocultar el dolor u otros síntomas
de autoprotección utilizados para permitir al atleta
participar en pruebas, cuando hay lesiones o síntomas
que no aconsejan su participación.
- 5. modificación artificial de las características
propias a la edad y al sexo.
- 6. entrenamiento y participación en pruebas incompatibles
con el mantenimiento de las aptitudes, salud y seguridad del
individuo.
- 7. medidas destinadas a aumentar o mantener artificialmente
el rendimiento durante las pruebas. El dopaje para mejorar la
capacidad del atleta no es ético.
Entre estos dos extremos, hay una zona nebulosa en la que el
médico debe aplicar su propio juicio sobre los posibles
conflictos entre los deseos del atleta para rendir y sus intereses
médicos. Por ejemplo, a menudo los médicos son responsables
de certificar que un atleta está apto para participar en
competencias deportivas, en especial después de sufrir
lesiones. En estos casos, el derecho de los atletas-pacientes
de tomar sus propias decisiones sobre su salud puede verse sobrepasado
por el deber del médico de hacer lo que sea mejor para
su paciente.
Además de resistirse a los pedidos de los atletas para
intervenciones médicas inapropiadas, los médicos
deben resistirse a los pedidos de los directivos del equipo y
de los auspiciadores. Al igual que en la medicina laboral, la
principal responsabilidad del médico es por el bienestar
del paciente, no de terceros.
La AMM tiene una Declaración
sobre el Boxeo que estipula que el boxeo debe prohibirse,
pero hasta que esto sea efectivo, se deben tomar medidas específicas
para disminuir al mínimo el daño físico para
los boxeadores, incluida la presencia de un médico autorizado
a detener la pelea, en cualquier momento, para examinar a un participante
y cuando corresponda terminar un combate que podría, en
su opinión, producir graves lesiones para cada boxeador.
En 1997, la Federación Internacional de Medicina Deportiva
publicó un Código
de Etica que cubre los siguientes temas: ética médica
en general, ética en la medicina deportiva, asuntos éticos
especiales en la medicina deportiva, relación médico-atleta,
entrenamiento y competición, educación, promoción
de la salud, lesiones y atletas, ejercicio terapéutico,
relaciones con otros profesionales, relaciones con directivos,
clubes, etc., dopaje e investigación.
En diciembre de 2005, el Comité Olímpico Internacional
adoptó un Código
Médico que contiene las normas básicas sobre
las mejores prácticas médicas en los deportes y
la protección de los derechos y la salud de los atletas.
Apoya y recomienda la adopción de medidas específicas
para lograr este objetivo. Complementa y refuerza el Codigo
Mundial Antidopaje y refleja los principios generales reconocidos
en los códigos internacionales de ética médica.
Las siguientes asociaciones médicas nacionales han adoptado
políticas sobre la ética médica y los deportes:
- La Asociación
Médica de Estados Unidos estipula que" los médicos
deben ayudar a los atletas para que tomen decisiones informadas
sobre su participación en deportes de contacto amateur
o profesional que impliquen riesgos de lesiones corporales...La
responsabilidad profesional del médico que participa
como tal en una competencia deportiva es proteger la salud y
seguridad de los participantes. El deseo de los espectadores,
auspiciadores del evento o incluso del atleta lesionado de no
ser excluído de la competencia no debe ser controlado.
El juicio del médico sólo debe ser motivado por
consideraciones médicas".
- La política de la Asociación Médica de
Australia sobre las drogas
en el deporte "condena como contraria a la ética
la prescripción o administración de substancias
médicas innecesarias, el uso de prácticas médicas
inapropiadas, incluidas las destinadas a aumentar el rendimiento
en deportes o en imagen corporal". La asociación
ha realizado repetidos llamamientos a prohibir
el boxeo.
- La Asociación Médica Británica ha preparado
una política sobre la
ayuda del médico a clubes deportivos y eventos deportivos
que aborda la responsabilidad del médico tanto para los
atletas como espectadores. La asociación realiza actualmente
una revisión del uso de las drogas en los deportes y
temas relacionados.
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