Unidad de Etica













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Septiembre 2006 - La Etica Médica y el Conflicto Armado

Independientemente de su justificación, los conflictos armados tienen devastadores consecuencias para la salud y la atención médica. Además de las muertes y las heridas sufridas por los combatientes y civiles, los daños a los establecimientos de salud, degradación del entorno y alteración de las actividades de una vida normal contribuyen a una mala salud y a una mortalidad prematura para los sobrevivientes de los conflictos.

Debido a su compromiso con la salud, la profesión médica por lo general se opone al conflicto armado como medio para resolver las disputas entre naciones o al interior de ellas. La AMM ha condenado repetidas veces el conflicto armado:

Aunque la eliminación de los conflictos armados y de las armas que los hacen posible es un objetivo importante a largo plazo, la AMM reconoce que la disminución de lesiones es lo mejor que se puede lograr en las actuales circunstancias del recurso generalizado al conflicto armado. Por lo tanto, se ha preparado las Regulaciones en Tiempos de Conflicto Armado para ayudar a disminuir al mínimo los efectos dañinos que tienen estos conflictos para la salud. Esta Declaración entrega orientación a los médicos sobre cómo ejercer la medicina durante dichos conflictos y llama a los gobiernos, fuerzas armadas y otros que tengan autoridad a respetar las Convenciones de Ginebra a fin de asegurar que los médicos y otros profesionales de la salud puedan prestar atención a todo el que la necesite durante los conflictos armados. Esta obligación incluye la protección del personal de salud.

 

Julio 2006 - La Etica Médica y los Deportes

La ética siempre ha tenido una importancia crucial para los deportes. La conducta antiética como las trampas es condenada universalmente y se hacen muchos esfuerzos para detectar y sancionar a los tramposos, ya sea antes, durante o después de los eventos. En los últimos años, se ha dado más interacción entre la ética de los deportes y la ética médica. El desarrollo de fármacos que aumentan los rendimientos deportivos ha creado la necesidad de que los médicos administren estos fármacos mientras controlan sus efectos en la salud de los atletas. En consecuencia, los médicos deben distinguir entre las intervenciones médicas en representación del atleta-paciente que son éticas y legales y las que no lo son.

La mayoría de la medicina deportiva, como aconsejar una dieta o ejercicio, no es problemática desde el punto de vista ético. Por otro lado, algunas intervenciones como el dopaje son claramente contrarias a la ética, tanto para el atleta como para el médico. La Declaración de la AMM sobre las Normas de Atención Médica para la Medicina Deportiva, adoptada originalmente en 1981 y revisada por última vez en 1999, es clara sobre este asunto:

La AMM considera que el problema del dopaje es una amenaza para la salud de los atletas y de los jóvenes en general, y es también contrario a los principios de ética médica El médico debe entonces oponerse y negarse a utilizar o tolerar dichos medios o método que sean contrarios a la ética médica y/o que puedan ser dañinos para el atleta que los utilice, especialmente:

  • 1. procedimientos que modifican artificialmente los componentes de la sangre o la bioquímica.
  • 2. el uso de drogas u otras substancias, cualquier sea su índole o vía de administración, inclusive substancias que estimulan y deprimen el sistema nervioso central y procedimientos que modifican artificialmente los reflejos.
  • 3. intervenciones farmacológicas que pueden inducir alteraciones de la voluntad o del estado mental general.
  • 4. procedimientos tendientes a ocultar el dolor u otros síntomas de autoprotección utilizados para permitir al atleta participar en pruebas, cuando hay lesiones o síntomas que no aconsejan su participación.
  • 5. modificación artificial de las características propias a la edad y al sexo.
  • 6. entrenamiento y participación en pruebas incompatibles con el mantenimiento de las aptitudes, salud y seguridad del individuo.
  • 7. medidas destinadas a aumentar o mantener artificialmente el rendimiento durante las pruebas. El dopaje para mejorar la capacidad del atleta no es ético.

Entre estos dos extremos, hay una zona nebulosa en la que el médico debe aplicar su propio juicio sobre los posibles conflictos entre los deseos del atleta para rendir y sus intereses médicos. Por ejemplo, a menudo los médicos son responsables de certificar que un atleta está apto para participar en competencias deportivas, en especial después de sufrir lesiones. En estos casos, el derecho de los atletas-pacientes de tomar sus propias decisiones sobre su salud puede verse sobrepasado por el deber del médico de hacer lo que sea mejor para su paciente.

Además de resistirse a los pedidos de los atletas para intervenciones médicas inapropiadas, los médicos deben resistirse a los pedidos de los directivos del equipo y de los auspiciadores. Al igual que en la medicina laboral, la principal responsabilidad del médico es por el bienestar del paciente, no de terceros.

La AMM tiene una Declaración sobre el Boxeo que estipula que el boxeo debe prohibirse, pero hasta que esto sea efectivo, se deben tomar medidas específicas para disminuir al mínimo el daño físico para los boxeadores, incluida la presencia de un médico autorizado a detener la pelea, en cualquier momento, para examinar a un participante y cuando corresponda terminar un combate que podría, en su opinión, producir graves lesiones para cada boxeador.

En 1997, la Federación Internacional de Medicina Deportiva publicó un Código de Etica que cubre los siguientes temas: ética médica en general, ética en la medicina deportiva, asuntos éticos especiales en la medicina deportiva, relación médico-atleta, entrenamiento y competición, educación, promoción de la salud, lesiones y atletas, ejercicio terapéutico, relaciones con otros profesionales, relaciones con directivos, clubes, etc., dopaje e investigación.

En diciembre de 2005, el Comité Olímpico Internacional adoptó un Código Médico que contiene las normas básicas sobre las mejores prácticas médicas en los deportes y la protección de los derechos y la salud de los atletas. Apoya y recomienda la adopción de medidas específicas para lograr este objetivo. Complementa y refuerza el Codigo Mundial Antidopaje y refleja los principios generales reconocidos en los códigos internacionales de ética médica.

Las siguientes asociaciones médicas nacionales han adoptado políticas sobre la ética médica y los deportes:

  • La Asociación Médica de Estados Unidos estipula que" los médicos deben ayudar a los atletas para que tomen decisiones informadas sobre su participación en deportes de contacto amateur o profesional que impliquen riesgos de lesiones corporales...La responsabilidad profesional del médico que participa como tal en una competencia deportiva es proteger la salud y seguridad de los participantes. El deseo de los espectadores, auspiciadores del evento o incluso del atleta lesionado de no ser excluído de la competencia no debe ser controlado. El juicio del médico sólo debe ser motivado por consideraciones médicas".
  • La política de la Asociación Médica de Australia sobre las drogas en el deporte "condena como contraria a la ética la prescripción o administración de substancias médicas innecesarias, el uso de prácticas médicas inapropiadas, incluidas las destinadas a aumentar el rendimiento en deportes o en imagen corporal". La asociación ha realizado repetidos llamamientos a prohibir el boxeo.
  • La Asociación Médica Británica ha preparado una política sobre la ayuda del médico a clubes deportivos y eventos deportivos que aborda la responsabilidad del médico tanto para los atletas como espectadores. La asociación realiza actualmente una revisión del uso de las drogas en los deportes y temas relacionados.


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