Declaración de Tokio


Normas Directivas para Médicos con respecto a la Tortura y otros Tratos o Castigos crueles, inhumanos o degradantes, impuestos sobre personas detenidas o encarceladas.

Un problema cada vez más común - y repugnante - es la utilización de métodos de interrogación y tortura a presos y detenidos. Algunos gobiernos han tratado de incluir la ayuda de estos médicos para supervisar estas actividades. La AMM ha tratado de abordar estos incidentes cuando se presentan. Como estos incidentes comenzaron a aumentar quedó en evidencia la necesidad de normas para orientar a los médicos.

A principios de 1947, la Asociación Médica Británica (BMA) informó a la AMM sobre los aspectos médicos de la tortura, en especial los relacionados con la situación de Irlanda del Norte. En un documento preparado por el Comité de Etica de la BMA sobre al Reino Unido y sus territorios, se muestra que los miembros de la BMA estaban preocupados. El comité opinaba que en las circunstancias de Irlanda del Norte, el deber del médico, como siempre, era la prevención y el tratamiento de enfermedades y la atención de los heridos. Ningún médico debe participar directa o indirectamente en interrogaciones.

Los documentos de la BMA concluyeron que la AMM debía abordar este asunto. Se afirmó que algun tipo de Comisión Médica Internacional debía tratar de ver que no hubiera daño mental en interrogación intensiva a las personas que en muchos casos no han tenido un juicio ante un tribunal normal. La BMA encontró graves dificultades éticas cuando los médicos se veían involucrados en estas situaciones.

El mismo año, el Consejo de la AMM tomó nota particularmente del aspecto de ética médica en este problema. Los médicos en las fuerzas armadas inglesas pedían insistentemente consejos sobre qué política adoptar. Durante las discusiones en la Asamblea de Estocolmo en 1974, la BMA se ofreció para ayudar a estudiar el tema, al igual que la Asociación Médica de Irlanda que también estaba interesada por los casos de tortura existentes en Irlanda. La Federación Médica Francesa también proporcionó algunos documentos relacionados con el tema.

Una de las tareas más difíciles e importantes para el Consejo de la AMM y su comité de Etica era la preparación de normas para los médicos sobre la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes en la detención y el encarcelamiento. Con la gran cantidad de trabajo realizado por las tres asociaciones nombradas con anterioridad, fue posible preparar un proyecto de declaración que fue enviado a la Asamblea de Tokio donde fue adoptado unánimemente.

Vale la pena mencionar que la OMS solicitó la cooperación de la AMM para la elaboración de una declaración sobre este tema que sería presentada al Quinto Congreso de la ONU sobre Delito y trato de Delicuentes. Este congreso utilizó la Declaración de la AMM como documento de base.

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