Resolución de la AMM sobre la Delegación de Funciones de la Profesión Médica


Adoptada por la 60a Asamblea General de la AMM, Nueva Delhi, India, Octubre 2009

El término “delegación de funciones” es utilizado en salud para describir una situación en la que una función desempeñada por un médico es transferida a un profesional de la salud con un nivel más bajo de formación y experiencia o a una persona formada específicamente para cumplir una función limitada solamente. La delegación de funciones existe en países con escasez de médicos y en los que no tienen este problema.

Un factor principal que produce la delegación de funciones es la escasez de trabajadores cualificados debido a la migración u otros motivos. En los países que enfrentan una gran escasez de médicos, la delegación de funciones puede ser utilizada para formar a profesionales de la salud o personas ajenas a este sector para que realicen funciones consideradas generalmente de la competencia de la profesión médica. La razón fundamental para la transferencia de estas funciones es que la alternativa sería que el servicio no sería prestado a los que lo necesitan. En estos países, la delegación de funciones está destinada a mejorar la salud de las poblaciones extremadamente vulnerables, en gran parte para paliar la escasez de profesionales de la salud o enfrentar problemas de salud específicos, como el VIH. En los países en los que la falta de médicos es alarmante se han establecido nuevos marcos de salud. Sin embargo, las personas que asumen las tareas de los médicos no tienen el vasto conocimiento y experiencia de los médicos y deben realizar dichas tareas según los protocolos, pero sin los conocimientos, experiencia y opinión profesionales para tomar buenas decisiones en caso de complicaciones u otros imprevistos. Esta práctica puede ser apropiada en países donde sin la delegación de funciones no habría ninguna atención, pero no se debe instaurar en los países donde la situación no es la misma.

En los países donde no existe una gran escasez de médicos, la delegación de funciones puede darse por diversas razones: sociales, económicas, profesionales, a veces con el pretexto de eficacia, ahorro u otras razones no confirmadas. Puede ser estimulada o, al contrario, impedida por profesionales que tratan de expandir o proteger su campo tradicional. Puede ser iniciada por las autoridades de salud, por profesionales de la salud suplentes y a veces por los mismos médicos. Puede producirse por el avance de la tecnología médica, que estandariza la puesta en práctica y la interpretación de ciertas funciones, por lo que permite que sean realizadas por personas que no son médicos o asistentes técnicos en lugar de los médicos. Esto se ha hecho en colaboración con la profesión médica. Sin embargo, hay que reconocer que la medicina nunca puede ser considerada sólo como una disciplina técnica.

La delegación de funciones puede existir en un equipo médico ya constituido, que  como resultado redistribuye los roles y las funciones aseguradas por los miembros de este equipo. También puede generar nuevo personal cuya función es ayudar a otros profesionales de la salud, específicamente médicos, al igual que personal formado para realizar tareas específicas.

Aunque la delegación de funciones puede ser útil en ciertas situaciones y a veces puede mejorar el nivel de atención al paciente, esta conlleva riesgos importantes. El principal es el deterioro de la calidad de la atención al paciente, en especial si la opinión médica y la toma de decisiones son transferidas. Además que el paciente puede ser atendido por un personal con menos formación, existen temas de calidad específicos, incluidos un contacto reducido entre médico y paciente, servicio fragmentado e ineficiente, falta de seguimiento adecuado, diagnóstico y tratamiento incorrectos y una incapacidad de hacer frente a las complicaciones.

Además, la delegación de funciones que despliega personal asistente en realidad puede aumentar la demanda en los médicos. Los médicos tendrán más responsabilidades como instructores y supervisores, lo que les quitará el poco tiempo para realizar muchas otras tareas, como la atención directa de los pacientes. También pueden tener más responsabilidades profesionales o legales por la atención prestada por el personal de salud bajo su supervisión.

La Asociación Médica Mundial expresa su gran inquietud por el hecho de que la delegación de funciones a menudo es instaurada por las autoridades de salud sin consultar a los médicos y a sus asociaciones profesionales que los representan.

RECOMENDACIONES

Por lo tanto, la Asociación Médica Mundial recomienda que todas las asociaciones médicas nacionales promuevan y  respalden las siguientes normas:

1. La calidad y la continuidad de la atención y la seguridad del paciente nunca deben verse comprometidas y deben ser la base para todas las reformas y la legislación relacionadas con la delegación de funciones.

2. Cuando se delegan las funciones de los médicos, estos y sus asociaciones profesionales deben ser consultadas y participar directamente desde el comienzo en todos los aspectos relacionados con la implementación de la delegación de funciones, en especial en la reforma de las legislaciones y reglamentos. Los médicos podrían considerar iniciar y formar un nuevo grupo de asistentes bajo su supervisión y conforme a los principios de seguridad y atención de pacientes apropiada.

3. Las normas para asegurar la calidad y los protocolos de tratamientos deben ser definidas, implementadas y supervisadas por los médicos. Los sistemas de acreditación deben ser elaborados e instaurados junto con la implementación de la delegación de funciones a fin de asegurar la calidad de la atención. Se debe definir con claridad las funciones que pueden  deben ser desempeñadas sólo por los médicos Específicamente, se debe estudiar con cuidado la función del diagnóstico y la prescripción.

4. En los países que tienen una escasez importante de médicos, la delegación de funciones debe ser considerada como una solución provisoria con una estrategia de salida bien definida. Sin embargo, cuando las condiciones en un país específico indiquen que esta solución sea probablemente duradera, es conveniente implementar una estrategia de sustentabilidad.

5. La delegación de funciones no debe reemplazar la creación de sistemas de salud sostenibles y que marchen con toda su capacidad. No se debe contratar empleados asistentes en detrimento de profesionales de la salud desempleados y subempleados. La delegación de funciones tampoco debe reemplazar la educación y formación de los médicos y de otros profesionales de la salud. Se debe tratar de formar y emplear a personal con mayor experiencia, en lugar de delegar funciones a personal con menos conocimientos.

6. La delegación de funciones no debe ser  considerada únicamente como una medida de economía, porque sus beneficios no están comprobados y porque las medidas motivadas por costos es probable que no produzcan resultados de calidad para beneficio del paciente. Se debe realizar un análisis verosímil de los beneficios de la delegación de funciones, a fin de evaluar los resultados en materia de salud, de rentabilidad y productividad.

7. La delegación de funciones debe ser complementada con medidas de incentivos para la retención de los profesionales de la salud, como un aumento de sus sueldos y mejoramiento de las condiciones de trabajo.

8. Las razones que justifican una delegación de funciones varían según el país, por lo que las soluciones que son adecuadas para un país no pueden aplicarse automáticamente a otro.

9. El impacto de la delegación de funciones en la marcha general de los sistemas de salud no está clara. Se deben realizar evaluaciones de las consecuencias de la delegación de funciones para el paciente y su salud, al igual que el rendimiento y la eficacia de la prestación  de la atención. En particular, cuando se aplica la delegación de funciones como respuesta a problemas de salud específico, como el VIH, se debe efectuar una evaluación y monitoreo regulares de todo el sistema de salud. Esta medida es esencial para asegurar que estos programas mejoran la salud de los pacientes.

10. La delegación de funciones debe ser estudiada y evaluada independientemente y no bajo los auspicios de los designados para asegurar o financiar las medidas de delegación de funciones.

11. Un factor principal que lleva a la delegación de funciones es la escasez de personal cualificado producida por la migración. Sin embargo, la delegación de funciones es sólo una respuesta frente a la escasez de fuerza laboral médica. Otros métodos, como una práctica en colaboración o un  enfoque colectivo, deben desarrollarse en forma paralela y ser considerados como la regla. La delegación de funciones no debe reemplazar la creación de equipos de salud solidarios e interactivos, coordinado por un médico en el que cada miembro puede aportar su propia contribución a la atención prestada.

12. Para que la práctica en colaboración tenga éxito, se debe mejorar la formación en liderazgo y trabajo en grupo. También debe entenderse claramente  para qué se forma a cada persona y lo que es capaz de hacer, las responsabilidades y un uso definido de la terminología aceptado uniformemente.

13. La delegación de funciones debe estar precedida por una revisión, análisis y discusión sistemáticas de las necesidades, costos y beneficios potenciales. No debe ser instaurada solamente como respuesta a otras evoluciones en el sistema de salud.

14. Se debe llevar a cabo una investigación para identificar los modelos de formación exitosos. El trabajo debe alinearse con los distintos modelos que existen en la actualidad. La investigación también debe recolectar y compartir información, evidencia y resultados. La investigación y el análisis deben ser completos e independientes, los médicos deben participar en el proceso.

15. Cuando sea apropiado, las asociaciones médicas nacionales deben colaborar con las asociaciones de otros profesionales de la salud para establecer la infraestructura de una delegación de funciones La AMM debe considerar la creación de un marco para intercambiar información sobre este tema en el que los miembros puedan discutir  sobre los avances en sus países y los efectos en la atención de pacientes y los resultados.