Declaración de la AMM sobre las Inyecciones Seguras en la Atención Médica


Adoptada por la 53 Asamblea General de la AMM, Washington, Octubre 2002 y

enmendada con revisión menor por la 192ª Sesión del Consejo, Bangkok, Tailandia, octubre 2012

INTRODUCCION

Según la OMS, se aplican miles de millones de inyecciones en el mundo cada año en atención médica. De estas inyecciones, varios millones no son seguras, en especial las que utilizan la misma jeringa o aguja.

Las enfermedades más comunes que se contagian con inyecciones inseguras son la hepatitis B, la hepatitis C y el SIDA.

En muchos países, siempre se utiliza equipo desechable en los establecimientos de salud y el principal problema es el uso y la eliminación seguros de las agujas.

Los médicos prescriben o aplican inyecciones. Por esto, están en una posición privilegiada para introducir cambios de conducta que puede llevar al uso seguro y adecuado de las inyecciones.

El uso seguro y apropiado de las inyecciones es un componente necesario de la prevención del VIH. Las prácticas seguras para evitar la infección del VIH también tienen importantes beneficios secundarios, aparte de la prevención del VIH, por ejemplo para otras infecciones como las hepatitis B y C.

CONSIDERACIONES BASICAS

Las inyecciones inseguras se producen por el uso excesivo de inyecciones y prácticas inseguras, que incluyen agujas sin esterilizar o esterilizadas inadecuadamente, múltiple uso de jeringas y eliminación de jeringas y agujas inapropiadas e inseguras.

Las inyecciones seguras evitan daños para el receptor, el proveedor y la comunidad. Las inyecciones inseguras ayudan a difundir patógenos a gran escala.

La actitud del médico y las prácticas inapropiadas puede ser un factor determinante en el uso excesivo de inyecciones "terapéuticas" en algunos países. Esto es el resultado de la suposición de algunos pacientes que sólo se sienten satisfechos si un tratamiento incluye inyecciones. La evidencia científica ha demostrado que esto es incorrecto. Los pacientes prefieren tener una buena comunicación con sus médicos antes de recibir inyecciones. Además, los esquemas de pago en algunos sistemas de salud pueden estar estructurados de manera que proporcionen incentivos perversos por el uso innecesario de inyecciones.

La mayoría de los medicamentos no inyectables son equivalentes en su acción y eficacia a los inyectables.

Las inyecciones inseguras son una pérdida de recursos de salud costosos que se puede evitar fácilmente con intervenciones integradas. Es necesario contar con tres elementos para una estrategia eficaz nacional, regional o local destinada a promover las inyecciones seguras:

El uso de inyecciones debe estar limitado a los profesionales de la salud con conocimientos adecuados y a personas con formación;

Cambio de conducta de los pacientes y personal de salud para disminuir el uso excesivo de inyecciones y lograr inyecciones seguras;

La disponibilidad de equipos y suministros necesarios, cuando sea posible desechables;

El uso de jeringas auto-destruibles cuando sea apropiado;

La manipulación de las agujas desechadas.

La mayor disponibilidad de equipos y suministro de inyecciones, cuando sea posible desechables, aumenta la seguridad de las inyecciones, sin incrementar necesariamente la cantidad de inyecciones inútiles.

RECOMENDACIONES

Que las asociaciones médicas nacionales cooperen con sus gobiernos o con otras autoridades apropiadas para elaborar políticas nacionales eficaces sobre el uso seguro y apropiado de las inyecciones. Esta política pedirá el financiamiento apropiado e incluirá la evaluación de las prácticas actuales de inyección y la preparación de un plan integrado. Este plan debe apoyar el abastecimiento de suministros de inyecciones, medidas para hacer cumplir las normas de esterilización adecuadas cuando sea necesario, la manipulación de las agujas desechadas y de programas de formación para impedir el uso excesivo de inyecciones y promover las prácticas de inyecciones seguras.

Se insta a los médicos del mundo a que:

prescriban medicamentos no inyectables en lugar de inyectables cuando sea posible y promuevan el uso de medicamentos no inyectables en sus pacientes y sus colegas;

sólo utilicen medicamentos inyectables si es seguro y apropiado y apliquen inyecciones de manera que no causen daños al receptor, el proveedor y la comunidad;

sólo utilicen los recipientes para objetos cortantes desechables a fin de eliminar seguramente el material quirúrgico (por ejemplo, agujas, hojas, etc.) y no se deben volver a utilizar las fundas de los instrumentos afilados;

creen conciencia sobre los riesgos que presentan las inyecciones inseguras y ayuden a producir cambios de conducta en los pacientes y profesionales de salud para promover las inyecciones seguras y apropiadas. La formación en esta área debe enfatizar que las agujas no se deben volver a cubrir.