Inmunización


El uso de la vacunación para prevenir una enfermedad lo hizo por primera vez con éxito Jenner en 1796 cuando utilizó el virus de la vacuna contra la viruela. Desde entonces, la vacunación y la inmunización han sido reconocidas como una estrategia preventiva eficaz para varias enfermedades contagiosas y ahora se desarrollan para controlar algunas enfermedades no transmisibles. Se estima que la inmunización evita en la actualidad cerca de 2,5 millones de muertes cada año, se salvan vidas de enfermedades como la difteria, el tétanos, la tos convulsiva y el sarampión. El objetivo final de la inmunización es la erradicación total de las enfermedades contagiosas. Los beneficios de la inmunización han tenido un profundo efecto en las poblaciones, no sólo para prevenir las enfermedades, sino para permitir que los recursos que antes eran necesarios para tratar las enfermedades se destinen a otras prioridades en salud. Las poblaciones con mejor salud aportan un beneficio económico y pueden contribuir más a la sociedad.

La profesión médica denuncia todo argumento infundado e inexacto con respecto a los posibles peligros de la vacunación. Estos argumentos han producido una baja en la tasa de inmunización en algunos países. Como resultado la incidencia de las enfermedades que se pueden prevenir ha aumentado con graves consecuencias para muchas personas.

El riesgo de complicaciones para la salud de las enfermedades evitables con vacunas es mucho mayor para los que tienen obstáculos para acceder a los servicios de inmunización. Estos obstáculos pueden ser el costo, ubicación geográfica, desconocimiento de los servicios de inmunización y sus beneficios para la salud u otros factores limitantes. Los que sufren enfermedades crónicas, problemas de salud u otros factores de riesgo como la edad están en un riesgo particular de mayores complicaciones debido a las enfermedades prevenibles con vacunas y por lo tanto deben ser el objetivo de una inmunización adecuada.

Las cadenas de suministro pueden ser difícil de asegurar, en particular en países que no tienen coordinación o apoyo a sus programas de inmunización. El asegurar los recursos apropiados, como profesionales de salud cualificados, equipamiento y apoyo administrativo pueden significar importantes desafíos. La recopilación de información sobre las tasas de vacunación, efectos secundarios de las vacunas y el control de las enfermedades con frecuencia es difícil de lograr, en especial en lugares aislados y con pocos recursos. Sin embargo, informar sobre incidentes y monitorear el avance de las enfermedades constituyen herramientas vitales para combatir las amenazas a la salud a nivel mundial.

Gripe

La gripe estacional es una carga importante para la salud pública y es responsable de muchas enfermedades y muertes en el mundo. Los ancianos, los que sufren enfermedades crónicas, los niños de corta edad y las embarazadas tienen un riesgo mayor. Muchos países utilizan las vacunas para proteger contra el impacto de la gripe. Los estudios muestran que las vacunas pueden ser muy eficaces para proteger a adultos sanos contra la gripe, pueden disminuir la cantidad de hospitalizaciones y muertes en ancianos y las personas con enfermedades crónicas y ayudan a proteger a niños de corta edad, embarazadas y a sus bebés.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la gripe afecta a 5-10% de los adultos y 20-30% de los niños en el mundo y causa 3-5 millones de enfermedades graves y 250.000 – 500.000 muertes al año. En 2003, en la 56ª Asamblea Mundial de la Salud se indicó que la gripe podría provocar hasta un millón de muertes cada año. En Europa, las estimaciones sugieren que el virus puede causar entre 40.000 y 220.000 muertes al año. Información de Estados Unidos muestra que la gripe se asocia a cerca de 226.000 hospitalizaciones y 36.000 muertes cada año.

La OMS considera que la vacunación es la medida más eficaz para prevenir la gripe y sus graves consecuencias y la inmunización es respaldada por muchas autoridades de salud en el mundo. La OMS estima que la inmunización puede evitar 70 – 90% de la gripe en adultos con buena salud y considera que las “vacunas seguras y eficaces han estado disponibles y utilizadas durante más de 60 años”.

Para aumentar la tasa de vacunación estacional y proteger de las graves consecuencias de la gripe, los médicos deben ser modelos y vacunarse. También es responsabilidad de los profesionales de salud informar a sus pacientes de los riesgos que conlleva la gripe y sobre los beneficios de la vacunación. Los profesionales de salud pueden tener un mayor riesgo de contagiarse la gripe por estar expuestos en la comunidad y a través de pacientes infectados. También pueden transmitir la gripe a sus pacientes, ya que la infección no tiene síntomas y los profesionales pueden ser más reacios a tomar días de licencia médica por enfermedad.

Política y Acciones actuales de la AMM

Declaración de la AMM sobre la Prioridad de la Inmunización

Campaña de vacunación contra la influenza

Enlaces útiles